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lunes, 11 de marzo de 2013

Rosa Blanca - María Cecilia Murcia


i

Es confuso y no lo entiendo
Hilos de sangre corren entre mis dedos
Mi cuerpo parece golpeado
Observo, mi alma grita, todo está destruido.

Fragmentos de cristal de las viejas paredes
Han caído como testigos inertes
De la inclemencia que corroe
La estructura de los sueños

El hogar, mi refugio la última verdad
Allí tras esa puerta quebrada y vieja
Pasa y corre rauda la magia fugitiva
Del alma, pregunta ¿dónde está el efluvio?

El jardín de frescas rosas hiede marchito
bajo el amargo ajenjo de su tierra
es contaminada, llora y  empobrece
solitaria desarraigando los ensueños.

Era mi casa de cristal
Lloraba la niña, la pequeñita
Corro a su lado para secar sus lágrimas
Solo era yo, solo era yo la pequeñita.


ii
Cómo podría refugiarme en eso brazos?
Dónde está ese resguardo que prometía estar de pie?
Era como un cordón umbilical
Y ahora solo daba giros sobre mi cuello.

Asfixiada, estoy asfixiada,
Necesito el aire que tengo dentro
Exhalo sobre mis manos ciertas
E inhalo vida, respiro de nuevo.

Los ecos furibundos rebotan
Allí tirada en el suelo solo veo piernas
Todos corren sin ver, no saben dónde van 
Están desgastados por sus vacíos.

Ven pequeñita, no temas
Toma de nuevo tu pincel, no dejes de pintar
Llévame en tu mano, deja que me vaya
Ese paisaje era mi remanso.


iii
 No grites, no grites, las manos no te ven a ti
No temas, no estás atada como ellos
Solo hacen lo que los oscuros programaron
Como títeres son manipulados.

Se sientan en los cafés con su demagogia
Hacen acuerdos para repartirse nuestras vidas
Soldados, policías, políticos, delincuentes
Se reparten nuestra comida y nuestras almas.

Eligen sus fichas y las sitúan en el tablero
Se ponen sus máscaras y guantes de box
Enardecen al pueblo y juegan delante del telón
Caviar y vino les espera en casa.


 iv
Ya me voy no te angusties
Ya no estoy muda ahora mis manos gritan
Se oirá mi voz de norte a sur
Develaré sus secretos.

Espérame en esa línea infinita
No es mucho el tiempo, puedes ver?
Por allí, regresaré caminando
Traeré una rosa blanca para ti.

martes, 3 de agosto de 2010

SIGNÁCULOS. Ma. Cecilia Murcia



La noche sueña, ¡¡¡extrañamente!!!
El tintero ha caido sobre el pergamino
Las manos cansadas recrean la caligrafía
Cabecea, cavila y divaga el Amanuense.

Habita un frío castillo membranoso
Húmedo, mineral y eléctrico
Transita en solitaria danza
Entre surcos y circonvoluciones.

La corteza dictamina emociones
Se adueña de sensaciones irresolutas
Dirime la decadencia o la hegemonía
De una conciencia que cree, es absoluta.

Sin hipótesis palpables ni conocidas
Frente a sorprendente encuentro
De inmaterial sapiente contendor
La inteligencia, dice no existe.

Adulterio concupiscente al conocimiento
De extrañas nupcias intelectuales
Atadas a su sombra, ahora fugitiva
Inercia atada a la costumbre.

Reflexivo y dueño del universo
Deja signáculos que cree doctos
El tintero y su pluma cómplices
Cierran sus párpados en la noche.


María Cecilia Murcia Segura

jueves, 13 de mayo de 2010

MELODÍAS DE MÁGICA MONTAÑA. Ma Cecilia Murcia

Certificado de Registro de Obra Literaria Inédita 10-253-147
Ministerio del Interior y de Justicia - Dirección Nacional de Derechos de Autor



Bambucos, torbellinos, pasillos
Vibran en el tiple del cantor
Melodías de mágica montaña
En la noche, su mayor fulgor.

Serpentean como mariposas
El viento las lleva a juguetear
Como fruto dulce de cálida tierra
Que los asiste y los vio germinar.

Los árboles se animan, hacen venias
La niña, asegura que los vio inclinar
Ante la danza de luz de mil luciérnagas
Perpetúa en la noche su soñar

Ven, cierra tus párpados
Escuchas la canción?

viernes, 23 de abril de 2010

Persiguiendo faros de luz - María Cecilia Murcia


Cien pasos repetidos, ya no hacen huellas
siempre marchando en círculo sobre lo vivido
Hacia dónde fuiste, hacia dónde voy
Persiguiendo faros de luz desde la ventana.


Cien lunas, cómplices nocturnas de los sueños
vaguedades, suspiros, dolor adormecido
Cuál es tu horizonte, dónde estarás hoy
Cortando rosas de amor para la semana.


Cien palabras mudas, ininteligibles voces
Inútil, vano sacrificio incomprendido
Tomas otra mano, caminando sola estoy
Borrando lágrimas ahora muy lejana.


Cien besos, durmieron en las noches 
como aves aleteando hacia su cálido nido
                                               Te desato de mi pecho, libertad te doy 
                                               Recordando, mi alma siempre a ti cercana.


UNA VEZ MÁS - María Cecilia Murcia S

Quiero volver a enamorarme
Ver el color del viento
La sonrisa del agua
El sol en cada esquina.

Quiero las noches en un puerto
Manzanas sobre mi lecho
El amor que consume
Cada centímetro de mi piel.

Quiero el testimonio de la vida
Bajo mis manos tributarias
La huella trascendente
De una estrella sobre mi cielo.

Quiero este río que me recorre
Dejarlo fluir a una orilla
Como raíz infinita
En su afán de diáfana identidad.

Quiero hablar ese lenguaje
Que mudo vive en mí.

María Cecilia Murcia

VIVES EN MI - María Cecilia Murcia

He seguido un camino que me aleja de ti
Pero tú estás ahí en cada suspiro
Cuando mi corazón se hace agua
Y mis ojos no lo pueden contener

La luz del día juguetea con tu recuerdo
Con tu ritual que se hizo mío
tu rostro sonriendo a mi alma
Y a mi lado no te puedo retener

Creía que al seguir te podía dejar atrás
Pero reconozco tus huellas a cada paso
Tus notas de alegría que llevo dentro
Y te extraño hasta que me duele respirar

Cierro mis ojos buscándote reír
Siento como te alcanzo y toco tu espíritu
Se que estás allí, nuevamente
y te vuelvo a sentir muy cerca de mi

María Cecilia Murcia



DOLOR DE PATRIA, María Cecilia Murcia S

Certificado de Registro de Obra Literaria Inédita 10-253-148
Ministerio del Interior y de Justicia - Dirección Nacional de Derechos de Autor

La violencia que inunda el rojo de nuestra bandera
Nace en el fruto equivocado de la tierra
Confundido bajo una nube tormentosa
Tras la mano egoísta del titiritero.

El cóndor ya no vuela alto
Sus alas han sido quebradas
Por la ignominia de sicarios, pandilleros y ladrones
Que atormentan las huellas de nuestros pasos.

Esa oscuridad que nos ahoga
No puede perpetuarse en nuestra sangre
Sigamos sembrando esperanza
Con buen fruto, ganemos la batalla.

 
Colombia mía, uno mi mano a la de otros
Para realizar los sueños que anhelamos
Que las orquídeas aún florezcan en los campos
Que las palmas de cera, se yergan en tus montes.

Las madres meceremos la cuna de la patria
Forjando fortaleza, esperanza y optimismo
Para que el llanto de los niños, sea solo de alegría
Y el porvenir del joven sea de realizaciones.

A ti Padre Mío, entrego mis palabras en oración
Ruego que tu Reino venga a nuestro corazón
Y Tu Voluntad pinte nuestra tierra
Marcando el derrotero de nuestra nación.

María Cecilia Murcia Segura