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miércoles, 9 de septiembre de 2015
YO PIENSO EN TI - José Batres Montúfar
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente,
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de la luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de su nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme, en ciego frenesí,
sin proferir un sólo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti!
jueves, 25 de junio de 2015
POEMA DE LA DESPEDIDA - José Ángel Buesa
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
domingo, 17 de mayo de 2015
ROSA BLANCA - María Cecilia Murcia Segura
i
Es confuso y no lo entiendo
Hilos de sangre corren entre mis dedos
Mi cuerpo parece golpeado
Observo, mi alma grita, todo está destruido.
Fragmentos de cristal de las viejas paredes
Han caído como testigos inertes
De la inclemencia que corroe
La estructura de los sueños
El hogar, mi refugio la última verdad
Allí tras esa puerta quebrada y vieja
Pasa y corre rauda la magia fugitiva
Del alma, pregunta ¿dónde está el efluvio?
El jardín de frescas rosas hiede marchito
bajo el amargo ajenjo de su tierra
es contaminada, llora y empobrece
solitaria desarraigando los ensueños.
Era mi casa de cristal
Lloraba la niña, la pequeñita
Corro a su lado para secar sus lágrimas
Solo era yo, solo era yo la pequeñita.
ii
Cómo podría refugiarme en eso brazos?
Dónde está ese resguardo que prometía estar de pie?
Era como un cordón umbilical
Y ahora solo daba giros sobre mi cuello.
Asfixiada, estoy asfixiada,
Necesito el aire que tengo dentro
Exhalo sobre mis manos ciertas
E inhalo vida, respiro de nuevo.
Los ecos furibundos rebotan
Allí tirada en el suelo solo veo piernas
Todos corren sin ver, no saben dónde van
Están desgastados por sus vacíos.
Ven pequeñita, no temas
Toma de nuevo tu pincel, no dejes de pintar
Llévame en tu mano, deja que me vaya
Ese paisaje era mi remanso.
iii
No grites, no grites, las manos no te ven a ti
No temas, no estás atada como ellos
Solo hacen lo que los oscuros programaron
Como títeres son manipulados.
Se sientan en los cafés con su demagogia
Hacen acuerdos para repartirse nuestras vidas
Soldados, policías, políticos, delincuentes
Se reparten nuestra comida y nuestras almas.
Eligen sus fichas y las sitúan en el tablero
Se ponen sus máscaras y guantes de box
Enardecen al pueblo y juegan delante del telón
Caviar y vino les espera en casa.
iv
Ya me voy no te angusties
Ya no estoy muda ahora mis manos gritan
Se oirá mi voz de norte a sur
Develaré sus secretos.
Espérame en esa línea infinita
No es mucho el tiempo, puedes ver?
Por allí, regresaré caminando
Traeré una rosa blanca para ti.
DE LOS SUEÑOS Y MÁS - María Cecilia Murcia Segura
DE LOS SUEÑOS Y MÁS
Quizá porque el tesoro está al final del arco iris
su precio está cifrado y se paga con dolor y sufrimiento
Ay de amores tan livianos que mueren sin haber nacido
sin siquiera haber entendido el valor de la entrega
Quizá porque el tesoro está al final del arco iris
se esfuma ente los sueños como la niebla en las manos
intangible, pero un punto de esperanza para el camino
tan solo para los ojos que saben ver más allá de lo palpable.
Quizá porque el tesoro está al final del arco iris
que se borra en medio de un pequeño parpadeo
así tu amor efímero fue una pequeña fuente refrescante
que incomprensible se hizo gran tormenta
Quizá porque el tesoro está al final del arco iris
es que solo bajo la lluvia fuerte de mi corazón
puedo ver la majestad de sus colores infinitos
y allí en es lugar inequívoco te guardaré como un sueño
María Cecilia Murcia S
DIARIO DEL SURREALISTA - Chang Soo Ko
¿Podría guiarte suavemente
a través de la pastura verde
y de la melodiosa vega?
Mi corazón es un capullo
que se abre a tu sonrisa.
Espero por tu voz
que huele a verano del Mediterráneo.
¿Podría guiarte a través de un paisaje
donde unas manos velludas, sudorosas con el calor del estío
alcancen las manzanas maduras?
¿Podría conducirte a un paisaje de jazz
y bajar por el arroyo donde saltan las truchas?
Podría invitarte a cultivar esta oscuridad
en estos poblados
que cuidaron sus ovejas
y defendieron su suelo
sin la gloria prometida,
donde languidecieron las mirada anhelantes
en un polvoriento camino?
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
a través de la pastura verde
y de la melodiosa vega?
Mi corazón es un capullo
que se abre a tu sonrisa.
Espero por tu voz
que huele a verano del Mediterráneo.
¿Podría guiarte a través de un paisaje
donde unas manos velludas, sudorosas con el calor del estío
alcancen las manzanas maduras?
¿Podría conducirte a un paisaje de jazz
y bajar por el arroyo donde saltan las truchas?
Podría invitarte a cultivar esta oscuridad
en estos poblados
que cuidaron sus ovejas
y defendieron su suelo
sin la gloria prometida,
donde languidecieron las mirada anhelantes
en un polvoriento camino?
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
MI MENTE ESTA TARDE - Chang Soo Ko
Esta tarde
mi mente recuerda nombres olvidados
los nombres que cayeron en vida
y se desvanecieron como luces estelares.
Esta tarde
mi mente revive melodías queridas
las melodías de las cuerdas de una cítara
que mis dedos pudieron haber pulsado
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
mi mente recuerda nombres olvidados
los nombres que cayeron en vida
y se desvanecieron como luces estelares.
Esta tarde
mi mente revive melodías queridas
las melodías de las cuerdas de una cítara
que mis dedos pudieron haber pulsado
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
SILENCIO - Chang Soo Ko
Mi mirada fija se quema en la piel del silencio
El silencio parece un agujero
Perforado por una flecha en la ventana de papel
Solo el viento se queja cuando roza los bordes
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
El silencio parece un agujero
Perforado por una flecha en la ventana de papel
Solo el viento se queja cuando roza los bordes
Fuente: Blog Transcrítica de Román Garrido
ADIÓS POR SIEMPRE - María Cecilia Murcia Segura
Eras espejismo en tu desierto
Blando, suave, melindroso
Versado en artilugios
Incierto e inquietante.
Eras refulgente luz
Iridiscente como un sueño
Infame flama
Sofocada y moribunda
Eras solo palabras
Embaucadoras, de piedra
Saetas hirientes
Inútiles e inservibles.
Horadaste mis entrañas
Aplastaste tu ser dentro de mi
Y las voces surgieron como oda
En este adiós por siempre.
Blando, suave, melindroso
Versado en artilugios
Incierto e inquietante.
Eras refulgente luz
Iridiscente como un sueño
Infame flama
Sofocada y moribunda
Eras solo palabras
Embaucadoras, de piedra
Saetas hirientes
Inútiles e inservibles.
Horadaste mis entrañas
Aplastaste tu ser dentro de mi
Y las voces surgieron como oda
En este adiós por siempre.
Poema de Amor - Pablo Neruda
Se Me Esqueceres
Quero que saibas
uma coisa.
Quero que saibas
uma coisa.
Sabes como é:
se olho
a lua de cristal, o ramo vermelho
do lento outono à minha janela,
se toco
junto do lume
a impalpável cinza
ou o enrugado corpo da lenha,
tudo me leva para ti,
como se tudo o que existe,
aromas, luz, metais,
fosse pequenos barcos que navegam
até às tuas ilhas que me esperam.
se olho
a lua de cristal, o ramo vermelho
do lento outono à minha janela,
se toco
junto do lume
a impalpável cinza
ou o enrugado corpo da lenha,
tudo me leva para ti,
como se tudo o que existe,
aromas, luz, metais,
fosse pequenos barcos que navegam
até às tuas ilhas que me esperam.
Mas agora,
se pouco a pouco me deixas de amar
deixarei de te amar pouco a pouco.
se pouco a pouco me deixas de amar
deixarei de te amar pouco a pouco.
Se de súbito
me esqueceres
não me procures,
porque já te terei esquecido.
Se julgas que é vasto e louco
o vento de bandeiras
que passa pela minha vida
e te resolves
a deixar-me na margem
do coração em que tenho raízes,
pensa
que nesse dia,
a essa hora
levantarei os braços
e as minhas raízes sairão
em busca de outra terra.
o vento de bandeiras
que passa pela minha vida
e te resolves
a deixar-me na margem
do coração em que tenho raízes,
pensa
que nesse dia,
a essa hora
levantarei os braços
e as minhas raízes sairão
em busca de outra terra.
Porém
se todos os dias,
a toda a hora,
te sentes destinada a mim
com doçura implacável,
se todos os dias uma flor
uma flor te sobe aos lábios à minha procura,
ai meu amor, ai minha amada,
em mim todo esse fogo se repete,
em mim nada se apaga nem se esquece,
o meu amor alimenta-se do teu amor,
e enquanto viveres estará nos teus braços
sem sair dos meus.
se todos os dias,
a toda a hora,
te sentes destinada a mim
com doçura implacável,
se todos os dias uma flor
uma flor te sobe aos lábios à minha procura,
ai meu amor, ai minha amada,
em mim todo esse fogo se repete,
em mim nada se apaga nem se esquece,
o meu amor alimenta-se do teu amor,
e enquanto viveres estará nos teus braços
sem sair dos meus.
Pablo Neruda, in "Poemas de Amor de Pablo Neruda"
jueves, 26 de febrero de 2015
LA MAGIA DE LA CONTRADICCIÓN EN LA POESÍA
En el libro --La Contradicción en la poesía de Xavier Villaurrutia--,
la autora Gloria Estela Baez Pinal,
refiere el pensamiento de Octavio Paz sobre el poeta Mexicano.
la autora Gloria Estela Baez Pinal,
refiere el pensamiento de Octavio Paz sobre el poeta Mexicano.
[Villaurrutia…] no se propuso en sus
poemas la trasmutación de esto en aquello
–la llama en hielo, el vacío en plenitud–
sino percibir y expresar el momento del tránsito en los opuestos.
el instante paradójico en que la nieve comienza a obscurecerse pero sin ser sombra todavía […].
el entre no es un espacio sino lo que está entre un espacio y otro;
tampoco es tiempo sino el momento que parpadea entre el antes y el después.
el entre no está aquí ni ahora.
el entre no tiene cuerdo ni substancia.
su reino es el pueblo fantasmal de las antinomias y paradojas.
el entre es el pliegue universal.
el doblez que, al desdoblarse, revela no la unidad sino la dualidad,
no la esencia sino la contradicción.
el pliegue esconde entre sus hojas cerradas las dos caras del ser;
el pliegue, al descubrir lo que oculta, esconde lo que descubre;
el pliegue, al abrir sus dos alas, las cierra;
el pliegue dice no cada vez que dice sí;
el pliegue es su doblez: su doble, su asesino, su complemento […].
en la topología poética,
la figura geométrica del pliegue representa al entre del lengua je:
al monstruo semántico que no es ni esto ni aquello,
oscilación idéntica a la inmovilidad, vaivén congelado.
el pliegue, al desplegarse, es el salto detenido antes de tocar la tierra […].
el pliegue y el entre son dos de las formas que asume
la pregunta que no tiene respuesta.
La poesía de Villaurrutia se repliega en esa pregunta y se despliega entre las oposiciones que la sustentan.
–la llama en hielo, el vacío en plenitud–
sino percibir y expresar el momento del tránsito en los opuestos.
el instante paradójico en que la nieve comienza a obscurecerse pero sin ser sombra todavía […].
el entre no es un espacio sino lo que está entre un espacio y otro;
tampoco es tiempo sino el momento que parpadea entre el antes y el después.
el entre no está aquí ni ahora.
el entre no tiene cuerdo ni substancia.
su reino es el pueblo fantasmal de las antinomias y paradojas.
el entre es el pliegue universal.
el doblez que, al desdoblarse, revela no la unidad sino la dualidad,
no la esencia sino la contradicción.
el pliegue esconde entre sus hojas cerradas las dos caras del ser;
el pliegue, al descubrir lo que oculta, esconde lo que descubre;
el pliegue, al abrir sus dos alas, las cierra;
el pliegue dice no cada vez que dice sí;
el pliegue es su doblez: su doble, su asesino, su complemento […].
en la topología poética,
la figura geométrica del pliegue representa al entre del lengua je:
al monstruo semántico que no es ni esto ni aquello,
oscilación idéntica a la inmovilidad, vaivén congelado.
el pliegue, al desplegarse, es el salto detenido antes de tocar la tierra […].
el pliegue y el entre son dos de las formas que asume
la pregunta que no tiene respuesta.
La poesía de Villaurrutia se repliega en esa pregunta y se despliega entre las oposiciones que la sustentan.
jueves, 23 de octubre de 2014
SI, Rudyard Kipling
Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.
Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.
Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo.
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio.
Si puedes soñar -y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar -y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.
Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se hayan gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren.
Tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y -lo que es más-, serás Hombre, hijo.
martes, 23 de septiembre de 2014
NUESTRO AMOR - Xavier Villaurrutia
Si nuestro amor no fuera,
al tiempo que un secreto,
un tormento, una duda,
una interrogación;
un tormento, una duda,
una interrogación;
si no fuera una larga
espera interminable,
un vacío en el pecho
donde el corazón llama
como un puño cerrado
a una puerta impasible;
espera interminable,
un vacío en el pecho
donde el corazón llama
como un puño cerrado
a una puerta impasible;
si nuestro amor no fuera
el sueño doloroso
en que vives sin mí,
dentro de mí, una vida
que me llena de espanto;
el sueño doloroso
en que vives sin mí,
dentro de mí, una vida
que me llena de espanto;
si no fuera un desvelo,
un grito iluminado
en la noche profunda;
un grito iluminado
en la noche profunda;
si nuestro amor no fuera
como un hilo tendido
en que vamos los dos
sin red sobre el vacío;
como un hilo tendido
en que vamos los dos
sin red sobre el vacío;
si tus palabras fueran
sólo palabras para
nombrar con ellas cosas
tuyas, no más, y mías;
sólo palabras para
nombrar con ellas cosas
tuyas, no más, y mías;
si no resucitaran
si no evocaran trágicas
distancias y rencores
traspuestos, olvidados;
si no evocaran trágicas
distancias y rencores
traspuestos, olvidados;
si tu mirada fuera
siempre la que un instante
-¡pero un instante eterno!-
es tu más honda entrega;
siempre la que un instante
-¡pero un instante eterno!-
es tu más honda entrega;
si tus besos no fueran
sino para mis labios
trémulos y sumisos;
sino para mis labios
trémulos y sumisos;
si tu lenta saliva
no fundiera en mi boca
su sabor infinito;
no fundiera en mi boca
su sabor infinito;
si juntos nuestros labios
desnudos como cuerpos,
y nuestros cuerpos juntos
como labios desnudos
no formaran un cuerpo
y una respiración,
¡no fuera amor el nuestro,
no fuera nuestro amor!
desnudos como cuerpos,
y nuestros cuerpos juntos
como labios desnudos
no formaran un cuerpo
y una respiración,
¡no fuera amor el nuestro,
no fuera nuestro amor!
NOCTURNO ROSA - Xavier Villaurrutia
A José Gorostiza
Yo también hablo de la rosa.
Pero mi rosa no es la rosa fría
ni la de piel de niño,
ni la rosa que gira
tan lentamente que su movimiento
es una misteriosa forma de la quietud.
No es la rosa sedienta,
ni la sangrante llaga,
ni la rosa coronada de espinas,
ni la rosa de la resurrección.
No es la rosa de pétalos desnudos,
ni la rosa encerada,
ni la llama de seda,
ni tampoco la rosa llamarada.
No es la rosa veleta,
ni la ulcera secreta,
ni la rosa puntual que da la hora,
ni la brújula rosa marinera.
No, no es la rosa rosa
sino la rosa increada,
la sumergida rosa,
la nocturna,
la rosa inmaterial,
la rosa hueca.
Es la rosa del tacto en las tinieblas,
es la rosa que avanza enardecida,
la rosa de rosadas uñas,
la rosa yema de los dedos ávidos,
la rosa digital
la rosa ciega.
Es la rosa moldura del oído,
la rosa oreja,
la espiral del ruido,
la rosa concha siempre abandonada
en la más alta espuma de la almohada.
Es la rosa encarnada de la boca,
la rosa que habla despierta
como si estuviera dormida.
Es la rosa entreabierta
de la que mana sombra,
la rosa entraña
que se pliega y expande
evocada, invocada, abocada,
es la rosa labial,
la rosa herida.
Es la rosa que abre los párpados,
la rosa vigilante, desvelada,
la rosa del insomnio desojada.
Es la rosa del humo,
la rosa de ceniza,
la negra rosa de carbón diamante
que silenciosa horada las tinieblas
y no ocupa lugar en el espacio.
NOCTURNO EN QUE NADA SE OYE - Xavier Villaurrutia
En medio de un silencio desierto como la calle antes del crimen
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
sin respirar siquiera para que nada turbe mi muerte
en esta soledad sin paredes
al tiempo que huyeron los ángulos
en la tumba del lecho dejo mi estatua sin sangre
para salir en un momento tan lento
en un interminable descenso
sin brazos que tender
sin dedos para alcanzar la escala que cae de un piano invisible
sin más que una mirada y una voz
que no recuerdan haber salido de ojos y labios
¿qué son labios? ¿qué son miradas que son labios?
Y mi voz ya no es mía
dentro del agua que no moja
dentro del aire de vidrio
dentro del fuego lívido que corta como el grito
Y en el juego angustioso de un espejo frente a otro
cae mi voz
y mi voz que madura
y mi voz quemadura
y mi bosque madura
y mi voz quema dura
como el hielo de vidrio
como el grito de hielo
aquí en el caracol de la oreja
el latido de un mar en el que no sé nada
en el que no se nada
porque he dejado pies y brazos en la orilla
siento caer fuera de mí la red de mis nervios
mas huye todo como el pez que se da cuenta
hasta ciento en el pulso de mis sienes
muda telegrafía a la que nadie responde
porque el sueño y la muerte nada tienen ya que decirse.
MAR - Xavier Villaurrutia
Te acariciaba, mar, en mi desvelo.
Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado!
Te esperaba en la sombra recatado
y te oía en el silencio de mi duelo.
Te soñaba en mi sueño, ¡inesperado!
Te esperaba en la sombra recatado
y te oía en el silencio de mi duelo.
Eras, para mi cuerpo, cielo y suelo;
símbolo de mi sueño, inexplicado;
olor para mi sombra, iluminado;
rumor en el silencio de mi celo.
símbolo de mi sueño, inexplicado;
olor para mi sombra, iluminado;
rumor en el silencio de mi celo.
Te tuve ayer hirviendo entre mis manos,
caí despierto en tu profundo río,
sentí el roce de tus muslos cercanos.
caí despierto en tu profundo río,
sentí el roce de tus muslos cercanos.
Y aunque fui tuyo, entre tus brazos frío,
tu calor y tu aliento fueron vanos:
cada vez más te siento menos mío.
tu calor y tu aliento fueron vanos:
cada vez más te siento menos mío.
DESEO - Xavier Villaurrutia
Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.
Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.
Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.
Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.
Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.
Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.
Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.
Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.
Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.
Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.
Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.
Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.
Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.
lunes, 22 de septiembre de 2014
CHEON SANG BYEONG
El poeta Cheon Sang Byeong fue un ejemplo de inocencia.
Conocido como el último excéntrico de la literatura coreana, Cheon Sang Byeong fue el poeta de corazón más puro de todas las épocas.
Aunque era pobre en extremo, nunca persiguió el dinero ni la fama y vivió una vida de entrega y desapego. El poeta y su esposa fueron muy felices juntos y vivieron sintiéndose agradecidos por lo poco que poseían.
Su poema más conocido es “Retorno al cielo”, que describe al mundo como un lugar hermoso y la vida como un alegre paseo. Siguiendo esta filosofía de vida, las personas que aman su poesía disfrutan visitando su tumba como si se tratara de una excursión de primavera.
Cheon Sang Byeong nació en 1930 en Japón y volvió al país cuando Corea recuperó la independencia en 1945.
Desde temprano mostró grandes dotes literarias, por lo que sus profesores intercedieron para que a los dieciséis años pudiera publicar su poema “El agua del río” en una revista literaria.
Por deseo de sus padres, entró a la carrera de Comercio de la Universidad Nacional de Seúl, pero como su vocación era la poesía, no llegó a terminar sus estudios.
Su debut literario oficial fue en 1965 con el poema “La gaviota”. Sin embargo, dos años después, fue implicado en un sonado caso de espionaje, por lo que fue encarcelado durante seis meses. A causa de las secuelas que le dejaron las torturas sufridas, desapareció del mundo que frecuentaba. Sus amigos, creyéndolo muerto, recogieron sus poemas y los publicaron como libro póstumo bajo el título de “Pájaro”. Pero así como había desaparecido, apareció de pronto un día sano y salvo.
En 1972 se casó con Moon Sun Ok y desde entonces ella fue el sostén económico de la pareja, gracias al salón de té “Retorno al cielo” que ella regentaba en Insadong.
El poeta terminó su paseo por este mundo el 28 de abril de 1993, y su esposa le siguió diecisiete años después, en 2010.
En Euijeonbu, donde vivió y murió el poeta Cheon Sang Byeong, se realiza desde hace once años un festival para recordar al poeta. Como es natural, el recital de los poemas del poeta constituyó el evento central del programa de festejos.
En un rincón del Centro de las Artes de Euijeongbu, donde se llevó a cabo el festival, se recreó el salón de té “Retorno al cielo” de la mujer del poeta, donde el matrimonio compartió tantos momentos agradables junto a sus muchos amigos literatos, durante los 25 años que permaneció abierto el establecimiento.
FUENTE: KBS WORLD
DÉCIMAS DE NUESTRO AMOR - Xavier Villaurrutia
I
A mí mismo me prohibo
revelar nuestro secreto
decir tu nombre completo
o escribirlo cuando escribo.
Prisionero de ti, vivo
buscándote en la sombría
caverna de mi agonía.
Y cuando a solas te invoco,
en la oscura piedra toco
tu impasible compañía.
II
Si nuestro amor está hecho
de silencios prolongados
que nuestros labios cerrados
maduran dentro del pecho;
y si el corazón deshecho
sangra como la granada
en su sombra congelada,
¿por qué dolorosa y mustia,
no rompemos esta angustia
para salir de la nada?
III
Por el temor de quererme
tanto como yo te quiero,
has preferido, primero,
para salvarte, perderme.
Pero está mudo e inerme
tu corazón, de tal suerte
que si no me dejas verte
es por no ver en la mía
la imagen de tu agonía:
porque mi muerte es tu muerte.
IV
Te alejas de mí pensando
que me hiere tu presencia,
y no sabes que tu ausencia
es más dolorosa cuando
la soledad se va ahondando,
y en el silencio sombrío,
sin quererlo, a pesar mío,
oigo tu voz en el eco
y hallo tu forma en el hueco
que has dejado en el vacío.
V
¿Por qué dejas entrever
una remota esperanza,
si el deseo no te alcanza,
si nada volverá a ser?
Y si no habrá amanecer
en mi noche interminable
¿de qué sirve que yo hable
en el desierto, y que pida
para reanimar mi vida,
remedio a lo irremediable?
VI
Esta incertidumbre oscura
que sube en mi cuerpo y que
deja en mi boca no sé
que desolada amargura;
este sabor que perdura
y, como el recuerdo, insiste,
y, como tu olor, persiste
con su penetrante esencia,
es la sola y cruel presencia
tuya, desde que partiste.
VII
Apenas has vuelto, y ya
en todo mi ser avanza,
verde y turbia, la esperanza
para decirme: "¡Aquí está!"
Pero su voz se oirá
rodar sin eco en la oscura
soledad de mi clausura
y yo seguiré pensando
que no hay esperanza cuando
la esperanza es la tortura.
VIII
Ayer te soñé. Temblando
los dos en el goce impuro
y estéril de un sueño oscuro.
Y sobre tu cuerpo blando
mis labios iban dejando
huellas, señales, heridas...
Y tus palabras transidas
y las mías delirantes
de aquellos breves instantes
prolongaban nuestras vidas.
IX
Si nada espero, pues nada
tembló en ti cuando me viste
y ante mis ojos pusiste
la verdad más desolada;
si no brilló en tu mirada
Un destello de emoción,
la sola oscura razón,
la fuerza que a ti me lanza,
perdida toda esperanza,
es...¡la desesperación!
X
Mi amor por ti ¡no murió!
Sigue viviendo en la fría,
ignorada galería
que en mi corazón cavó.
Por ella desciendo y no
encontraré la salida,
pues será toda mi vida
esta angustia de buscarte
a ciegas, con la escondida
certidumbre de no hallarte.
A mí mismo me prohibo
revelar nuestro secreto
decir tu nombre completo
o escribirlo cuando escribo.
Prisionero de ti, vivo
buscándote en la sombría
caverna de mi agonía.
Y cuando a solas te invoco,
en la oscura piedra toco
tu impasible compañía.
II
Si nuestro amor está hecho
de silencios prolongados
que nuestros labios cerrados
maduran dentro del pecho;
y si el corazón deshecho
sangra como la granada
en su sombra congelada,
¿por qué dolorosa y mustia,
no rompemos esta angustia
para salir de la nada?
III
Por el temor de quererme
tanto como yo te quiero,
has preferido, primero,
para salvarte, perderme.
Pero está mudo e inerme
tu corazón, de tal suerte
que si no me dejas verte
es por no ver en la mía
la imagen de tu agonía:
porque mi muerte es tu muerte.
IV
Te alejas de mí pensando
que me hiere tu presencia,
y no sabes que tu ausencia
es más dolorosa cuando
la soledad se va ahondando,
y en el silencio sombrío,
sin quererlo, a pesar mío,
oigo tu voz en el eco
y hallo tu forma en el hueco
que has dejado en el vacío.
V
¿Por qué dejas entrever
una remota esperanza,
si el deseo no te alcanza,
si nada volverá a ser?
Y si no habrá amanecer
en mi noche interminable
¿de qué sirve que yo hable
en el desierto, y que pida
para reanimar mi vida,
remedio a lo irremediable?
VI
Esta incertidumbre oscura
que sube en mi cuerpo y que
deja en mi boca no sé
que desolada amargura;
este sabor que perdura
y, como el recuerdo, insiste,
y, como tu olor, persiste
con su penetrante esencia,
es la sola y cruel presencia
tuya, desde que partiste.
VII
Apenas has vuelto, y ya
en todo mi ser avanza,
verde y turbia, la esperanza
para decirme: "¡Aquí está!"
Pero su voz se oirá
rodar sin eco en la oscura
soledad de mi clausura
y yo seguiré pensando
que no hay esperanza cuando
la esperanza es la tortura.
VIII
Ayer te soñé. Temblando
los dos en el goce impuro
y estéril de un sueño oscuro.
Y sobre tu cuerpo blando
mis labios iban dejando
huellas, señales, heridas...
Y tus palabras transidas
y las mías delirantes
de aquellos breves instantes
prolongaban nuestras vidas.
IX
Si nada espero, pues nada
tembló en ti cuando me viste
y ante mis ojos pusiste
la verdad más desolada;
si no brilló en tu mirada
Un destello de emoción,
la sola oscura razón,
la fuerza que a ti me lanza,
perdida toda esperanza,
es...¡la desesperación!
X
Mi amor por ti ¡no murió!
Sigue viviendo en la fría,
ignorada galería
que en mi corazón cavó.
Por ella desciendo y no
encontraré la salida,
pues será toda mi vida
esta angustia de buscarte
a ciegas, con la escondida
certidumbre de no hallarte.
LA CONTRADICCIÓN
La contradicción en las palabras, algo como decir un vacío profundo, no es una negación, es una afirmación que tiene mucha fuerza. Aún siendo una incompatibilidad y ambigüedad entre dos conceptos, toma otra ruta, cuando del comportamiento y las expresiones se trata.
No se sabe si se dan por razones vitales o por el oportunismo de una ocasión.
Si es una contradicción dialéctica, parecería que no afecta la realidad en ninguna manera porque solo son expresiones verbales, que parten de lo subjetivo, sin embargo, la fuerza de las palabras puede motivar e inducir el cambio de una situación real y generar una transformación cualitativa.
Cuando la fuerza ejercida por la contradicción es superior surge la desintegración y la formación de un nuevo estado, que aísla, que rechaza, que margina, que desconoce, que respira hasta darse una nueva armonía.
Estos especímenes ambiguos, se esconden tras los árboles, acechan tu paso para salir a tu encuentro con su máscara de hierro de implacable sonrisa y cruda mirada, informe rostro, lengua enciclopédica, juegan a la seducción de tu cerebro y tu alma. Conocen de argucias, mutilan, decapitan el sentido, desconocen la identidad, pretenciosos quieren la replica imperfecta de sí mismos. Corroen, corrompen, enturbian, debilitan, golpean, golpean y golpean...
La contradicción cuando entra ya tiene abierta la puerta de salida, hazte a un lado, déjale pasar...
MaCeci
MaCeci
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