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jueves, 23 de abril de 2026

En un mundo ausente de afectos... Barcelona (Ceci Murcia)

"Passeig de Gràcia" en Barcelona, en este día de Sant Jordi, era el recorrido que me permitiría conocer una fiesta de gran valor para los catalanes, que se vive en medio del amor por la lectura y la forma como la armonizan con lo que podría ser gentileza, afecto o amor, al entregar una rosa. Y de dónde surge esto?

Al parecer Sant Jordi era un soldado romano del ejército de Capadocia (Turquía), legendariamente un caballero, quien se negó a perseguir cristianos para matarlos y luchó con un dragón para salvar a una princesa y cuando lo mató, de su sangre brotó una rosa roja que el caballero regaló a la princesa. Es tan importante, que Sant Jordi es el patrón de Catalunya. Por otra parte, desde 1926 se celebra el día del libro, que acerca a quienes aman la literatura y el conocimiento. En este día se acostumbraba que una mujer regalaba a un hombre un libro y este a ella una rosa, Actualmente solo se da el intercambio del libro y la rosa, sin relacionarla con el género, pues lo que importa es el amor a la lectura y el afecto entre quienes lo intercambian, relacionando así a San Jordi y los libros.

Y bueno, regreso al tema de la avenida estaba preparada para presentar lo que la literatura significa para la humanidad. Muchos toldos y sus libros con contenidos diversos. En la ciudad los han agrupado por temas, lo que hace más fácil que se puede escoger el lugar a visitar. Es el día del libro, diría yo, un nombre comercial, porque en realidad lo que se celebra, es a los escritores maravillosos que han contado historias que otros leen, o dibujan, o temas que se recopilan para informar.

Tumulto es una palabra que se queda corta frente a lo que me encontré. Caminábamos apretados, a veces quietos y observando dónde habría un espacio para continuar la marcha. Ahora soy de muy baja estatura, 1,52 mt y esto en una multitud es un riesgo. pues la mayoría tienen estaturas superiores y la impresión de estar atrapada, de no poder respirar prevalece. Lo que me parece positivo, es que allí estábamos solo seres humanos de orígenes diversos, caminando en el mismo sitio, con respeto, con capacidad de convivir, sin violencia, armonizando tácitamente, siendo ejemplo para este mundo en el que quienes ostentan hambre de poder, sumen en la guerra.

Desde Provença  hasta la Plaza Catalunya, caminé por el costado en el que está la casa Batlló pues la decoración de los balcones de la fachada con rosas, es absolutamente hermosa. La foto, es lo que la mayoría quiere obtener, alguno solo de la fachada y otros con la fachada de fondo, para dejar constancia que visitaron el lugar. 

                                                 Casa Batlló, 23 de abril de 2026. Foto: Ceci Murcia

Al regreso por el otro costado, era aún más difícil poder caminar, así que desvié por el Carrer de Casp y estaba un espacio de Radio SER en el que los periodistas trataban el tema de la festividad y alternaban con unos cantantes. Entendí algo, pues todo era en Catalán y aunque traté, no era sencillo pues hablaban muy rápido. Estaba por retirarme, cuando una chica que parecía un ángel, me regaló una bolsa de la emisora y dijo con la mejor sonrisa, "es para usted". Quizá yo no estaba con actitud de recibir, así que me sorprendió y claro, mi agradecimiento también le fue agradable. Cuando sentí que no encajaba, el periodista decía que Sant Jordí "era clasista y que solo salvaba a las mujeres de clase alta", con los argumentos que creía justificaban su conclusión, y esto, me hizo sentir que toda la belleza de la festividad, que navegaba entre palabras, era rota por las palabras de alguien absurdo. Así que estando en el lugar equivocado, continué mi camino.

El polen cae como lluvia,  por montones, incluso me entró en los ojos y fue molesto y   la garganta estaba muy irritada, así que decidí regresar a casa.

Tomé Pau Claris y había muchas mesas con rosas, dragones y no vi caballeros, que finalmente era el protagonista. Me faltó mi rosa. Incluso vi rosas azules y yo quería una, por causa de mi canción favorita: "una rosa pintada de azul, es un motivo...escribir un poema es fácil si existe un motivo". Era perfecta para este día de letras.

Llegué a casa con la satisfacción del recorrido, de ver a estos españoles maravillosos que valoran la cultura y que encuentran la manera de expresarse positivamente, en un mundo donde hace falta el afecto. 


domingo, 13 de diciembre de 2020

MIS DÍAS SABÁTICOS

Entra un leve rayo de luz que me hace saber que ya es de día. Estiro mis brazos para apresurar mis primeros movimientos de la mañana y animarme para levantarme e iniciar un nuevo día.

Me siento al borde del sofá cama y el aire acondicionado golpea suavemente mi rostro, muevo mis pies buscando las pequeñas pantuflas y voy al baño que aún está oscuro. Abro las puertas de madera de las ventanas y entra la luz a través del vidrio esmerilado. Las toallas extendidas y húmedas me confirman que mi hijo y mi nuera ya salieron a su trabajo muy temprano.

Yo, extrañamente he pasado 106 días sabáticos, de esos que hacen pensar que la vida sería mejor si fuera un trasegar de libertad, armonía y sin apuros.

Voy a la cocina a preparar mi desayuno. Pongo el huevo en la pequeña sartén para que quede frito con unas gotas de aceite. Busco el vaso y sirvo leche, agrego azúcar y café y luego lo llevo al micro hondas con minuto y medio, durante el cual lavo los platos para no tener pendientes. El huevo está listo y lo sirvo, tomo el pan y los llevo a la mesa y después la taza de café con leche con sabor a hogar.

Veo hacia la ventana, donde aprecio unas plantas bellas que caen desde la baranda de un pequeño balcón en el edificio al frente y en la otra ventana todo quieto. Se escuchan voces en la calle de las personas que pasan caminando, los tenderos del frente situando sus máquinas de dulces y los aparatos mecánicos que sitúan en el callejón para atraer clientes.

El sol aún no se ve, pero se que la temperatura es alta por la sensación térmica que me invade y por los pronósticos del tiempo. El aparato extractor de humedad es muy efectivo y logra refrescar el ambiente.

No se si salir y caminar por Barcelona, una ciudad con tantos lenguajes, del arte, de la cultura, de la historia, pluriétnica, con un ritmo rápido, con residentes y turistas que llenan las calles apropiándose con indolencia de los espacios que no les pertenecen, toman fotos, hacen corrillos, andan en sus afanes difíciles de descifrar.

Estoy lista para salir y verifico que llevo todo lo necesario. Bajo las oscuras escaleras y salgo por esa pesada puerta de ornamentación.

Es el Carrer de la Lluna en el Raval en el distrito Ciutat Vella, reconocido porque sus habitantes inspiraron a Picasso durante su etapa azul. Tiene la presencia de la historia sobre sus edificaciones antiguas, con muros de piedra  que se ven muy deteriorados, balcones con ornamentaciones bellas, de no más de siete pisos y la gente tiende su ropa lavada colgada en el exterior de las ventanas, vías empedradas, hay muchas entradas con puertas metálicas pintadas con grafitis, donde podrían ser locales comerciales, la mayoría de ellos que nunca abren. Ocasionalmente se ven grupos de personas que entran y se resguardan tras la privacidad extrema que consiguen en esos espacios y parecen residir allí. 

El entorno tiene un olor a especias de la cocina india, especialmente curry y otros difíciles de determinar y que no resultan agradables por ser tan intensos.  

Giro en la primera esquina y me encuentro con locales de tatuadores, barberías, librerías y cafés. Con certeza voy hacia el MACBA Museu D'Art Contemporanei de Barcelona  que colinda con una universidad y en la plaza frente a esta, los skaters y mucha gente generalmente joven se reúne alrededor de esa actividad. Hay mucho movimiento y aunque se ven muy vagos, charlando y fumando, es un lugar con mucha vida. 

Termino de pasar la plaza y empiezo a caminar por una zona más comercial y me entretengo en vitrinas de ropa, de accesorios, de souvenirs, restaurantes y cafeterías.

Llego a las Ramblas con la calle del Carmen y mi corazón palpita con ansiedad. El corredor de frondosos árboles muy verdes ya la hace bella. Esta esquina me inspira mucho y se convirtió en el referente en mis caminatas. En la esquina está la imponente "Esglesia de la Mare de Déu de Betlem" con su estilo barroco, imponente, algo oscura su fachada. Cuando la observo quisiera que desapareciera todo alrededor para poder ver los detalles a distancia. Las columnas son preciosas, parece que fluyen de la tierra entorchándose y dando giros con ritmo, y son conocidas como "columnas salomónicas" con unas basas muy grandes que las soportan, coronadas por unos capiteles compuestos y en medio de estos San Ignacio de Loyola y San Francisco de Borja. Sobre la puerta de madera está la natividad, muy bonita, pero que no se puede apreciar así te pares en la acera al frente. Los muros laterales tienen un almohadillado romboidal que parece una galleta.

(Los detalles los puedes ver en google maps, e igual visitar la iglesia por dentro)


Paso el peatonal y giro hacia la derecha y se ve toda la vía, todo lo que voy a recorrer, pues pretendo llegar hasta el mar. El espacio se ve muy cómodo para caminar y el anden está hecho con figuras onduladas que le dan un acento estético agradable. En medio de la expectativa empiezo mi recorrido. A los lados las edificaciones son de piedra, con balcones de ornamentación pintoresca y los detalles que realzan artísticamente sus fachadas. 

En el camino me encontré la Boquería un lugar que dejo entre los pendientes a visitar, pues tiene una muestra de alimentos, de gastronomía y textos relacionados que hay que conocer.

Hay carpas con souvenirs, restaurantes, pintores de caricaturas, estatuas vivas, y un inmenso grupo de turistas que se mueven en todo sentido, hasta que finaliza el recorrido cuando arribo al "Portal de la Paz". Mientras espero el cambio en el semáforo, que me ha de permitir continuar mi camino, observo el "Monumento a Colón", que se impone con majestuosidad, por sus 57 metros de altura, rodeado de leones y bajo relieves que cuentan algunas historias de su vida y él con una carta cartográfica en una mano y en la otra señalando, a dónde? a casa?, hacia América que sabemos tan solo por lo que finalmente logró, pero no es literal, puesto que señala en sentido opuesto, o señala hacia Génova, su ciudad natal.

 

Sigo hacia el muelle  "Moll de Bosch  i Alsina", también conocido como el Muelle de la Madera. En la otra orilla está el Real Club Marítimo de Barcelona y se puede llegar a través de la Rambla de Mar que está construida de manera muy agradable. 

Hay gaviotas muy bellas caminando muy cerca de un noray de amarre y es como si me invitaran a sentarme y amarrarme para relajarme. Se ven hermosas las embarcaciones en el puerto y hacen que divague, que me entretenga observando las ondulaciones en el agua y quiera tener un lienzo, pincel y pinturas, para poder plasmar lo que tengo ante mis ojos.

  

  


Me impactan los vendedores ambulantes que han extendido sus productos de imitación de marcas de renombre, pero que se muestran alertas por encontrarse actuando en la ilegalidad. 

Regreso por las Ramblas deseando no perderme, aunque tenía buenos puntos de referencia. Al regreso había muchas tiendas a las que quería entrar, pero como no estaba segura si me encontraba bien orientada, decido seguir. Me aventuré un poco cuando me hallaba cerca y entré a un almacén de diseño y compré unos individuales con un diseño gráfico interesante, para Stefano y Lau y visité otro lugar al que quiero regresar, con muchos objetos de diseño. 

Y así fue este día que  fue muy agradable para mi