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sábado, 12 de enero de 2013

El ámbito de la escritora, en la poesía III

La escritora y periodista Oriana Fallaci nace el 29 de Junio de 1929 en Florencia Italia. La mayor de tres hermanos todos dedicados a las letras. Desde su adolescencia se comprometió políticamente con el Movimiento Clandestino de Resistencia "Justicia y Libertad" durante la segunda guerra mundial, recibiendo por ello un reconocimiento de honor por parte del Ejército Italiano. Dejó sus estudios de Medicina para ser corresponsal de guerra, entrevistando a importantes personalidades en su tiempo.

En "La rabbia e l'orgoglio que trata el ataque terrorista sucedido el 11 de Septiembre en USA, tiene este fragmento introductorio doloroso y fuerte, que deja entrever la huella que la guerra ha dejado en su corazón: 

     Me pides que cuente cómo he vivido yo este Apocalipsis. Que escriba, en suma, mi testimonio. Ahí va. Estaba en casa. Mi casa está situada en el centro de Manhattan y, a las nueve en punto, tuve la sensación de un peligro inminente que quizás no me alcanzase, pero que ciertamente me iba a afectar profundamente. Era la sensación que se siente en la guerra, durante el combate, cuando con todos los poros de tu piel sientes las balas o el cohete que silba, estiras las orejas y gritas al que está a tu lado: «¡Down! ¡Get down!» (¡Al suelo. Echate al suelo!). Tardé un poco en reaccionar. ¡No estaba ni en Vietnam ni en una de las numerosas y horribles guerras que, desde la II Guerra Mundial, han atormentado mi vida! Estaba en Nueva York, caramba, una maravillosa mañana de septiembre del año 2001.

Escribe la "Lettera a un bambino mai nato", un relato de una vida que nunca sucedió mas allá del vientre en que fue gestada. El dilema de traer al mundo a un ser para sufrir, más pensando en la guerra y el peligro que se cierne sobre todos nosotros. La dedicatoria del libro es fuerte y genera identidad para muchas personas que se enfrentan al mismo dilema: 


A quien no teme la duda
A quien se pregunta los porqué
Sin descanso y a costa
De sufrir de morir
A quien se plantea el dilema
De dar la vida o negarla
Está dedicado este libro
de una mujer 
para todas las mujeres



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En este tema encontramos este bello poema

LETTERA A UN BAMBINO MAI NATO

Perché avrei dovuto, mi chiedi, perché avresti dovuto?
Ma perché la vita esiste, bambino!

Mi passa il freddo a dire che la vita esiste, mi passa il sonno, mi sento io la vita.

Guarda s'accende una luce. Si odono voci.

Qualcuno corre, grida, si dispera.
Ma altrove nascono mille, centomila bambini, e mamme di futuri bambini:

la vita non ha bisogno né di te né di me.

Tu sei morto. Forse muoio anch'io. 

Ma non conta. Perché la vita non muore.

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IL DOLORE DELL'ANIMA

Incredibile come il dolore dell'anima non venga capito. Se ti becchi una pallottola o una scheggia si mettono subito a strillare presto-barellieri-il-plasma, se ti rompi una gamba te la ingessano, se hai la gola infiammata ti danno le medicine. Se hai il cuore pezzi e sei così disperato che non ti riesce aprir bocca, invece, non se ne accorgono neanche. Eppure il dolore dell'anima è una malattia molto più grave della gamba rotta e della gola infiammata, le sue ferite sono assai più profonde e pericolose di quelle procurate da una pallottola o da una scheggia. Sono ferite che non guariscono, quelle, ferite che ad ogni pretesto ricominciano a sanguinare

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Oriana fallece en el 2006 por causa de un cáncer de mama, a quien ella nominaba literariamente "El Otro". Su mirada frente al mundo fue marcada por el dolor y por las constantes injusticias que se desarrollaron frente a sus ojos. Una mujer admirable

miércoles, 9 de enero de 2013

Carta lírica a otra mujer - ALFONSINA STORNI



Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro
conozco yo, y os imagino blanca,
débil como los brotes iniciales,
pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina,
en vuestros ojos, placidez de lago
que se abandona al sol y dulcemente
le absorbe su oro mientras todo calla.


Y vuestras manos, finas, como aqueste
dolor, el mío, que se alarga, se alarga,
y luego se me muere y se concluye
así, como lo veis, en algún verso.


Ah, ¿sois así? Decidme si en la boca
tenéis un rumoroso colmenero,
si las orejas vuestras son a modo
de pétalos de rosa ahuecados...


Decidme si lloráis, humildemente,
mirando las estrellas tan lejanas
y si en las manos tibias se os duermen
palomas blancas y canarios de oro.


Porque todo eso y más, vos sois, sin duda
vos, que tenéis el hombre que adoraba
entre las manos dulces, vos la bella
que habéis matado, sin saberlo acaso,

toda esperanza en mí... Vos, su criatura.

Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma
estáis gustando del amor secreto
que guardé silencioso... Dios lo sabe
por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo.


Os lo confieso que una vez estuvo
tan cerca de mi brazo, que a extenderlo
acaso mía aquella dicha vuestra
me fuera ahora... Sí, acaso mía...


Mas ved, estaba el alma tan gastada
que el brazo mío no alcanzó a extenderse:
la sed divina, contenida entonces,
me pulió el alma....Y él ha sido vuestro!


¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos
él se estremece y le decís palabras
pequeñas y menudas que semejan
pétalos volanderos y muy blancos.


¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia!
Arrancaban tan firmes los cabellos
a grandes ondas, que a tenerla cerca,
no hiciera yo otra cosa que ceñirla!


Luego dejad que en vuestras manos vaguen
los labios suyos; él me dijo un día
que nada era tan dulce al alma suya
como besar las femeninas manos...


Y acaso, alguna vez, yo, la que anduve
vagando por afuera de la vida,
-como aquellos filósofos mendigos
que van a las ventanas señoriales
a mirar sin envidia toda fiesta-


me allegue alguna vez a vuestro lado
y con palabras quedas, susurrantes,
os pida vuestras manos un momento,
para besarlas, yo, cómo él las besa...


Y al recubrirlas, lenta, lentamente,
vaya pensando: aquí se aposentaron
¿cuánto tiempo, sus labios, cuánto tiempo
en las divinas manos que son suyas?


Oh, qué amargo deleite, este deleite
de buscar huellas suyas y seguirlas
sobre las manos vuestras tan sedosas,
tan finas, con las venas tan azules!


Oh, que nada podría, ni ser suya,
ni dominarle el alma, ni tenerlo
rendido aquí a mis pies, recompensarme
este horrible deleite de ser mío
un inefable, apasionado rastro...


Y allí en vos misma, sí, pues sois barrera,
barrera ardiente, viva, que al tocarla
ya me remueve este cansancio amargo,
este silencio de alma en que me escudo,

este dolor mortal en que me abismo
esta inmovilidad del sentimiento,
que sólo salta bruscamente cuando
nada es posible!

Tu me quieres blanca - ALFONSINA STORNI

Tú me quieres alba,
me quieres de espumas,
me quieres de nácar.
Que sea azucena
sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada.

Ni un rayo de luna
filtrado me haya.
Ni una margarita
se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
tú me quieres blanca,
tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
las copas a mano,
de frutos y mieles
los labios morados.
Tú que en el banquete
cubierto de pámpanos
dejaste las carnes
festejando a Baco.
Tú que en los jardines
negros del Engaño
vestido de rojo
corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
conservas intacto
no sé todavía
por cuáles milagros,
me pretendes blanca
-Dios te lo perdone-,
me pretendes casta
-Dios te lo perdone-,
¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
vete a la montaña;
límpiate la boca;
vive en las cabañas;
toca con las manos
la tierra mojada;
alimenta el cuerpo
con raíz amarga;
bebe de las rocas;
duerme sobre escarcha;
renueva tejidos
con salitre y agua:
     
Habla con los pájaros
y llévate al alba.
Y cuando las carnes
te sean tornadas,
y cuando hayas puesto
en ellas el alma
que por las alcobas
se quedó enredada,
entonces, buen hombre,
preténdeme blanca,
preténdeme nívea,
preténdeme casta.

El ámbito de la escritora en la poesía II

ATTO DI REGISTRO DELLA NASCITA - 
CANTONE TICINO - LUGANO - SVIZZERA

Alfonsina Carolina Storni Martignoni, nace en Suiza en Sala Capriasca el 22 de Mayo de 1892 en el hogar de Alfonso Storni y Paulina Martignoni. Es bautizada el 22 de agosto de 1892 en la --parrochia di Sala Capriasca" por el sacerdote Don Giovanni Cattaneo. 
La familia regresa a Argentina al parecer en 1896. Tienen una pequeña empresa conocida como "Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía" 


La atmósfera del hogar de sus Padres era amarga y  depresiva lo que hizo su infancia más difícil. Escapaba al mundo que creaba en su mente y con frecuencia inventaba situaciones en las que reflejaba agresividad, o decía que habían sucedido tragedias, que la hacían ver como mentirosa. 


Comentan que su Padre era un hombre depresivo, melancólico y extraño. De él Alfonisa escribió:






Que por días enteros, vagabundo y huraño
no volvía a la casa, y como un ermitaño
se alimentaba de aves, dormía sobre el suelo
y sólo cuando el Zonda, grandes masas ardientes
de arena y de insectos levanta en los calientes
desiertos sanjuaninos, cantaba bajo el cielo

Su madre es descrita por ella como una mujer que reflejaba amargura y que aunque quería disfrutar de la libertad, no lo hacía y se acomodaba con lo que la vida le daba.

Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna....Ah, bien pudieran ser
A veces, en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró


Parece que le gustaba experimentar con las reacciones de la gente, tal como lo expresa en el siguiente fragmento:

Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta.

Este otro escrito refleja el peso de una vida triste, que no encuentra sentido:


A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan.


Escribió su poesía y obras de teatro durante el tiempo en que fue maestra. Su prosa tiene una caracterización feminista, promoviendo la igualdad de género. Su obra se ha reunido bajo dos características, uno de tipo romántico erótico al parecer con gran resentimiento hacia el hombre y la otra tiene una postura abstracta y reflexiva. 



Fue diagnosticada con cáncer de mama del cual fue operada, pero sus complicaciones de salud la deprimieron seriamente, además de sufrir un dolor insoportable. Escribió a su hijo Alejandro el poema "Voya Dormir" una vez decidió acabar con su vida arrojándose a la escollera del Club Argentino de Mujeres, en la playa La Perla:


DIENTE DE FLORES

Dientes de flores, cofia de rocío,

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme puestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides. Gracias... Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido



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OTROS POEMAS


ASÍ


Hice el libro así:

Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.


Mariposa triste, leona cruel,

Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.



Encogida a ratos y a saltos después

Sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés.
O mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
Los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
Ser rosa o espina, ser néctar o hiel.



Así voy a curvas con mi mala sed

Podando jardines de todo jaez.


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¡Ay!

Seré en tus manos una copa fina
pronta a sonar cuando vibrarla quieras...
Destilarán en ella primaveras,
reflejará la luz que te ilumina.

Seré en tus manos una copa fina.
Habrás en ella una bebida suave,
nunca más dulce, pues piedad le dona;
licor que no hace mal y el mal perdona,
dulce licor que de las cosas sabe...

Habrás en ella una bebida suave.
Un día oscuro, entre tus dedos largos
será oprimido su cristal fulgente
y caerá en pedazos buenamente
la fina copa que te dio letargos;
¡un día oscuro, entre tus dedos largos!

Cristal informe sobre el duro suelo
no ha de ser turbio porque está quebrado:
reflejará la beatitud del cielo;
pobre cristal sobre tus pies tirado;
cristal informe sobre el duro suelo.
Daño tan grande Dios te lo perdone:
manos benditas las que así lo quiebren,
rosas y lirios para nunca enhebren,
dulzura eterna su impiedad le abone.
Daño tan grande Dios te lo perdone... 





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EL DIVINO AMOR


Te ando buscando, amor que nunca llegas,
te ando buscando, amor que te mezquinas,
me aguzo por saber si me adivinas,
me doblo por saber si te me entregas.

Las tempestades mías, andariegas, 
se han aquietado sobre un haz de espinas; 
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarme, ¡oh niño!, te me niegas.

Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde.

Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.

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LA CARICIA PERDIDA

Se me va de los dedos la caricia sin causa,
se me va de los dedos ... En el viento, al rodar,
la caricia que vaga sin destino ni objeto,
la caricia perdida, ¿quién la recogerá?


Pude amar esta noche con piedad infinita,

pude amar al primero que acertara a llegar.
Nadie llega. Están solos los floridos senderos.
La caricia perdida rodará... rodará...



Si en los ojos te besan esta noche, viajero,

si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,



si no ves esa mano ni la boca que besa,

si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
oh, viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida ¿me reconocerás?

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LO INACABABLE


No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa:
Vendrá la primavera y habrá flores...
el tronco seco dará nuevas hojas.



Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.



Tú seguirás tu ruta; yo la mía
y ambos, libertos, como mariposas
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.



Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte siete vidas
buscan los labios demandando aurora.



Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadáver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!







El ámbito de la escritora, en la poesía I


Leyendo reseñas sobre diferentes poetas y poetisas, he encontrado que suele interpretarse la influencia del entorno en el que se desarrollan sus vidas, a través de sus escritos. En consecuencia resulta interesante hacer el ejercicio de explorar el ámbito de la mujer y su forma de posicionarse frente a él.

En este sentido Safo de Mitilene o Lesbos en la Grecia Antigua, pinta en medio de las palabras lo que ocurría en su interior, reflejando el estrecho círculo social femenino y aristocrático al que pertenecía su familia. Antes que escribir a la guerra y la oscuridad política que se vivía, eligió el amor, la sensibilidad y las pasiones que se derivan de él, convirtiéndose este en el tema principal de sus escritos, bajo un "yo referencial", que permite la identificación o la disociación del lector. 




Oda a Afrodita

Inmortal Afrodita de polícromo trono,

hija de Zeus que enredas con astucias, te imploro,
no domines con penas y torturas,
soberana, mi pecho;

mas ven aquí, si es que otras veces antes,
cuando llegó a tu oído mi voz desde lo lejos,
te pusiste a escuchar y, dejando la casa
de tu padre, viniste,

uncido el carro de oro. Veloces te traían
los hermosos gorriones hacia la tierra oscura
con un fuerte batir de alas desde el cielo,
atravesando el éter:

de inmediato llegaron. Tú, feliz,
con la sonrisa abierta en tu rostro inmortal,
preguntabas qué sufro nuevamente, y por qué
nuevamente te invoco

y qué anhelo ante todo alcanzar en mi pecho
enloquecido: ¿A quién seduzco ahora
y llevo a tu pasión? ¿quién es, oh Safo,
la que te perjudica?

Porque si hoy te rehuye, pronto habrá de buscarte;
si regalos no acepta, en cambio los dará,
y si no siente amor, pronto tendrá que amarte
aunque no quiera ella.

Ven a mí también hoy, líbrame de desvelos
rigurosos y todo cuanto anhela
mi corazón cumplir, cúmplelo y sé tú misma
mi aliada en esta lucha.

(Traducción de Aurora Luque, tomado del Blog ITACA)

Para ella al parecer luchar contra un amor que no escogió, sino que sintió por una mujer, fue un enorme conflicto que se expresa con belleza y claridad en el siguiente fragmento:

De ella ver quisiera su andar amable 
Y la clara luz de su rostro antes  
Que a los carros lidios o a mil guerreros 
Llenos de armas...
La luna luminosa huyó con las Pléyades. 
La noche silenciosa ya llega a la mitad 
La hora ya pasó y en vela sola en mi lecho, suelto la rienda al llanto sin esperar piedad.
El amor, ese ser invencible, dulce y amargo que desata los miembros, de nuevo acude a mí. 
El ha agitado mis entrañas como el huracán sacude monte abajo las encinas. 
Luchar contra el amor es vano, pues como un niño hacia su madre, vuelo a él. 
Mi alma está dividida: algo la detiene aquí, pero algo la hala para en amor vivir...
Vete tranquila. 
No te olvides de mí porque sabes, debes saber, que yo estaré siempre a tu lado.  
Y si no quieres saberlo, te recordaré lo que tú olvidas: muchas horas felices pasamos juntas; 
han sido muchas las coronas de violetas, de rosas, de flor de azafrán y ramos de eneldo que 
junto a mí te ceñiste.  
Han sido muchas las veces que bálsamo de mirra y regio ungüento, derramaste sobre mi 
cabeza. Yo no podré olvidarlo y tú, tampoco.

Me entrego a sus palabras que describen las sensaciones arrobadoras cuando el amor toca a la puerta y el hombre inspirador de tan maravilloso sentimiento está a nuestro lado:

Me parece igual de un dios, el hombre
que frente a ti se sienta y tan cerca
te escucha absorto hablarle con dulzura 
y reírte con amor
Eso, no miento, no, me sobresalta
dentro del pecho el corazón: pues cuando
te miro un sólo instante dentro ya no puedo
decir ni una palabra
La lengua se me hiela y un sutil
fuego no tarda en recorrer mi piel,
mis ojos no ven anada, y el oído 
me zumba, un sudor
frío me cubre, y un temblor me agita
todo el cuerpo, y estoy, más que la hierba,
pálida, y siento que me falta poco
para quedarme muerta. 


Algunos versos describen emociones simplemente "deliciosas"
"ver su andar amable / y el brillo chispeante de su cara..."
"como un viento que en el monte / sobre los árboles cae... dulce amargo irresistible..."


En otro escrito expresa un amor por un hombre joven:

Si aún fueran capaces mis pechos de dar jugo. Y si mi vientre fuera capaz todavía de volver a 
concebir, animosa me encaminaría al nuevo tálamo. Pero ya la vejez ha marcado con mil 
surcos la piel de mi cuerpo y el amor, dador de felicidad y de dolores, ya no revolotea a mi 
alrededor. 
Mas si en verdad me amas, búscate otro lecho digno de un mancebo como eres tú. Yo no 
podría sufrir, vivir bajo un mismo techo con un hombre tan joven siendo como soy, tan 
vieja... 
Mi piel, marchita, se resquebraja 
mi negro pelo se ha tornado blanco 
quedan pocos de mis dientes y mis rodillas no soportan ya el peso de este cuerpo 
que solía trenzarse con los vuestros en las danzas y retozar sobre el mullido césped al igual 
que un ligero cervatillo, el más ágil de los seres vivientes. 

Sólo suplico de los inmortales a los que he honrado en tan alto grado en todos mis versos y 
cantos y danzas, una oportunidad más de seguir viviendo un poco cerca de los seres y de las 
cosas que he amado.

Safo, una escritora fascinante... nos dejó un gran legado a pesar de la destrucción de sus escritos por causa del fanatismo religioso que los consideró impúdicos, por parte de una iglesia que tiene muchos pecados escondidos bajo su techo.

Fuentes: Wikipedia, Blog "La Musa Inquietante" de Paulina Movsichoff y del Libro de Graciela Barabino "Safo la Décima Musa", Blog "Itaca"