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martes, 12 de marzo de 2013

El ámbito de la escritora en la poesía - VI Parte 3 . Blanca Varela



CASA DE CUERVOS

porque te alimenté con esta realidad
mal cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío

no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel
y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces
la asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen
sombras y tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas pasado en la entreabierta ventana
y nuestra
para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo
encarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
con tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa
de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita-
sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya
que ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende
y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris
que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentras
sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo
con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas
y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
a donde no has de volver





STRIP-TEASE
Quítate el sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras 


TAL VEZ EN PRIMAVERA

Tal vez en primavera.
Deja que pase esta sucia estación de hollín y lágrimas
     hipócritas.
Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza
     de toda la corrupción y el dolor.
Llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o
     de elefante para liquidar todas las dudas, todas las
     moscas, todas las desgracias.
Baja del árbol.
Mírate en el agua. Aprende a odiarte como a ti mismo.
Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en
     dos, después en ninguna.
Arrástrate hasta el muro, escucha la música entre las
     piedrecitas.
Llámalas siglos, huesos, cebollas.
Da lo mismo.
Las palabras, los nombres, no tienen importancia.
Escucha la música. Sólo la música.


SUPUESTOS

el deseo es un lugar que se abandona
la verdad desaparece con la luz
corre-ve-y-dile

es tan aguda la voz del deseo
que es imposible oírla
es tan callada la voz de la verdad
que es imposible oírla

calor de fuego ido
seno de estuco
vientre de piedra
ojos de agua estancada
eso eres

me arrodillo y en tu nombre
cuento los dedos de mi mano derecha
que te escribe

me aferro a ti
me desgarra tu garfio carnicero
de arriba abajo me abre como a una res
y estos dedos recién contados
te atraviesan en el aire y te tocan

y suenas suenas suenas
gran badajo
en el sagrado vacío de mi cráneo.



PORQUE YA NO ERES UN ÁNGEL SINO UN HOMBRE SOLO SOBRE DOS...


Porque ya no eres un ángel sino un hombre solo sobre dos
       pies cansados sobre esta tierra que gira y es terriblemente
       joven todas las mañanas.
Porque sólo tú sabes que hay música, jadeos, incendios,
       máquinas que escupen verdades y mentiras a los cuatro
       vientos, vientos que te empujan al otro lado, a tu hueco
       en el vacío, a la informe felicidad del ojo ciego, del oído
       sordo, de la muda lengua, del muñón angélico.
Porque tú gusano, ave, simio, viajero, lo único que no sabes
es morir ni creer en la muerte, ni aceptar que eres tú
mismo tu vientre turbio y caliente, tu lengua colorada,
tus lágrimas y esa música loca que se escapa de tu oreja
desgarrada.




El ámbito de la escritora en la poesía - VI Parte 2. Blanca Varela


BLANCA VARELA que mujer tan interesante, la podría escuchar horas, se expresa con fluidez y parece que escribiera sobre mi frente, me presta sus ojos para ver a través de ellos.

Peruana, nacida en Lima (10 de Agosto de 1926 - 12 de Marzo 2009) en el hogar de Alberto Varela y de Esmeralda González Castro, quien se desempeñaba como Periodista, Cantautora y Poetisa que escribía bajo el seudónimo Serafina Quinteras. Los Padres de Esmeralda eran Nicolás Augusto González Tola, poeta, historiados y diplomático Ecuatoriano y de Delia Castro Márquez, escritora y poeta Limeña. En 1949 se casó con el pintor Fernando Szyszlo y viaja a París, de esta unión tuvo dos hijos y luego se separa.

Estudia Letras y Educación en la Universidad Mayor de San Marcos,

En la entrevista dada a Jorge Coaguila  da claridad sobre la manera cómo fue desarrollando sus escritos: 

Usted ha declarado que fue Octavio Paz quien la obligó a escribir. ¿De qué manera empezó a escribir y publicar?
—Octavio Paz, exactamente, no me obligó a escribir poesía. Empecé, en realidad, mucho antes de conocerlo. Un día, en la Universidad de San Marcos, donde estudiaba, Sebastián Salazar Bondy me preguntó no sé por qué razón si escribía poesía. Le respondí que sí, que tenía algunos textos. Sebastián interesado me dijo: «¿Me los puede enseñar?». Fue muy curioso que me hablara de usted, porque era apenas un par de años mayor que yo. Le respondí que sí y al otro día le llevé un poema. Luego de leerlo me habló de un poeta que nunca había escuchado, un uruguayo llamado Julio Herrera y Reissig, de corte modernista. Me dijo que tenía mucha influencia de Herrera. Pero yo en mi vida lo había leído. 

PUEDE AGRANDAR LA IMAGEN PARA LEER LA POESÍA

Alberto Escobar recuerda a Salazar Bondy como un gran promotor cultural. ¿A usted la alentó a escribir y a interesarse por la literatura?
—Sebastián, sobre todo, me hizo un gran favor: me enseñó a leer poesía. Me acercó mucho, en primer lugar, a la poesía de Moro, Adán y Westphalen. Al mismo tiempo, gracias a él, entablé amistad con Jorge Eduardo Eielson y Javier Sologuren. Juntos conformaríamos un grupo dentro de lo que se denominaría Generación del 50, que es una generación muy amplia donde hay muy buenos poetas. Al grupo que conformaba la crítica lo tildó de "poetas puristas", lo que me parece una tontería, porque la poesía es una sola. De la misma forma respondo cuando me preguntan si hay poesía femenina: «La poesía es una sola, la buena, la que funciona». También, gracias a Sebastián, leí a Rimbaud, Lautréamont y Breton. Fue en esa época que mi gusto poético se empezó a formar

¿Llegaron a conocer personalmente a Moro, Adán y Westphalen?
—Sí, a ellos los conocimos en la peña Pancho Fierro, un local muy frecuentado por escritores, pintores y músicos. Una de las propietarias era Celia Bustamante, que fue esposa de José María Arguedas. Un día Sebastián me llevó a la peña. Era un lugar curioso, porque allí se reunía gente de todas las generaciones: Sabogal, Moro, Adán, Westphalen, Szyszlo, con quien me casé después.

Después de terminar sus estudios universitarios usted viaja a París. ¿Cómo desarrolló su actividad cultural en Francia?
—El mismo día que me casé con Szyszlo, en 1949, viajamos juntos a París, donde vivimos durante algunos años. Al llegar encontramos a Eielson, José Bresciani y Enrique Peña Barrenechea, quien nos presentó a Octavio Paz. Curiosamente ambos tenían el mismo cargo en las secretarías de sus embajadas. Peña en la del Perú y Paz en la embajada de México. Enrique nos presentó a Octavio e hicimos una amistad estupenda. Pero también conocimos a Julio Cortázar, quien fue muy amigo nuestro.

                                                      PUEDE AGRANDAR LA IMAGEN PARA LEER LA POESÍA



Usted publicó su primer poemario con un prólogo de Octavio Paz. ¿Cómo se animó él en hacerle el prólogo?
—Hacía tiempo que Szyszlo y yo no veíamos a Octavio hasta que viajamos de vacaciones a México. Ahí, por coincidencia, Octavio también había vuelto de alguno de sus viajes como diplomático. Nos encontramos luego de cinco o seis años y me preguntó: «¿Has escrito algo?». Yo le dije que tenía algunas cosas. Bastante entusiasmado y generoso me dijo: «Pero hay que hacer ya un libro». Le contesté que tenía muy pocos poemas, y él me respondió que de todas maneras había que publicarlos.  Era 1959. Le dejé mis poemas y volví a Washington, donde entonces vivía. Al poco tiempo, me escribió pidiéndome más poemas. Se los envié y, de repente, me llegó el libro, mi primer libro. Fue publicado en una serie que Octavio dirigía en Veracruz, con un prólogo que jamás le pedí. Él editó el libro, escogió el nombre y le hizo el prólogo. El libro originalmente se iba a llamar Puerto Supe, que es el título de uno de mis poemas. Pero Octavio me dijo: «Ese es un título muy feo». Yo le respondí: «Pero ese puerto existe». Entonces él dijo: «Ese es un buen nombre». De manera que se tituló así: Ese puerto existe.






lunes, 11 de marzo de 2013

El ámbito de la escritora en la poesía - VI Parte 1. Blanca Varela


Con el deseo de dilucidar "los reflejos" de Blanca Varela en su poesía, encontré una entrevista concedida al programa "Presencia Cultural", ¡¡¡maravillosa!!! que me gustó muchísimo y me hacía gracia a la vez.  

Había leído biografías donde aseguraban sobre personas y situaciones que ejercieron influencia en su producción escrita. En sus palabras expresó lo que yo quería saber y distaba de aquellas afirmaciones.

Transcribo algunos fragmentos de la entrevista:

¿QUÉ ES LA POESÍA?
“Es una manera de ser, una manera de estar en el mundo sobre todo…"


¿QUÉ LE PERMITE LA POESÍA? 
Me permite acceso a una serie de estratos,  más allá de la realidad de alguna manera y al mismo tiempo me permite recrear ciertas cosas, no tener ese contacto tan duro y tan directo, con el mundo, con la realidad, 

¿Y ESOS ESTRATOS CUÁLES SON? 
Bueno no sé, quizás el de una cierta abstracción, no?, algún deseo de hacer una cierta fantasía sobre las cosas. No sé, finalmente no trato de hablar sobre la poesía, yo creo que asunto de críticos, más que de poetas, los poetas tratamos de hacer poesía, los críticos la comentan. 

BLANCA VARELA ¿POR QUÉ ESCRIBE? ¿ESCRIBE POR UNA NECESIDAD? ¿ESCRIBE POR HERENCIA DE REPENTE? TIENE FAMILIA… ESCRIBE PARA LIBERARSE DE ALGO?, ¿ESCRIBE COMO CATARSIS?  ¿POR QUÉ O PARA QUÉ ESCRIBE BLANCA VARELA?                      No sé, yo siempre he dicho que escribí, comencé a escribir muy pequeña, es cierto, muy  joven, yo tengo una familia de gente que siempre ha intentado, ha escrito.. ha intentado escribir o ha escrito, pero para mí no sé, sobre todo es una forma de … ya lo había dicho antes, de estar en el mundo y al mismo tiempo también de buscar otro, ¡otro ámbito!, otras cosas, puede ser eso una catarsis? Tal vez, no lo sé. Puede ser también un diálogo conmigo misma y responderme cosas que los demás no me responden, podría ser todo eso, y otras veces no evitar los fantasmas sino crearlos, una buena compañía son los fantasmas o los ángeles para los poetas, no?.


¿QUÉ PREGUNTAS, QUE NO HAY RESPUESTAS? 
Perdón, que no hay respuestas en si, perdón, (con gran énfasis) que no hay respuesta del mundo adulto, eso te digo de cuando comencé a escribir poesía de niña, muy joven, en realidad comencé a fabular, a inventarme respuestas, no?. Las respuestas eran un poco aterradoras a veces, no?, pero ahí estaban, eran respuestas.

¿QUÉ CLASE DE RESPUESTAS QUE ERAN TAN ATERADORAS? POR EJEMPLO No se, poco a poco uno va descubriendo ciertas cosas por ejemplo con la experiencia humana, de miseria, de dolor, de hambre, de amor, ciertas pasiones, ciertas cosas, no?… y es un poco observar eso, no?… mucha gente dice que soy dura, que hago una poesía seca, hiriente, yo no lo creo fíjese, creo que si, en el sentido en que la trabajo, en que no soy sentimental… pero yo creo en el fondo lo que me preocupa es el ser humano profundamente.

¿A PARTIR DE QUÉ ESCRIBE? ¿A PARTIR DE IMÁGENES?, DE SENTIMIENTOS MUY FUERTES, DE FRUSTRACIONES, DE AMORES? DE QUÉ?... DE SUEÑOS?
De un poco de todo eso que usted dice, yo creo… yo creo que de las experiencias de todos los días, no?, un rostro, un animal, un acontecimiento callejero, a veces una película, una escena de una película, unas líneas que leo en el periódico, algo una noticia de esas un poco estremecedoras, no?, o divertidas también, de allí nacen las cosas.

En un reportaje transcrito por Jorge Coaguila se encuentran los siguientes apartes que me generaron interés: 

SE PERCIBE, ADEMÁS, UNA CLARA TENDENCIA A LA REFLEXIÓN EN SUS DOS NUEVOS LIBROS. ¿POR QUÉ ANTES ERA MÁS DESCRIPTIVA?  
Mi primera poesía es una poesía joven, llena de elementos, muy superficial, muy artificiosa, estoy buscando por todos lados. Hay una especie de delirium interpretativo. Todo servía para hacer poesía: el teléfono, el árbol, el rostro de una persona. Creía, en ese momento, que interpretar mucho, que hacer muchas metáforas era poesía. En realidad después me he dado cuenta de que ya no me agrada ese tipo de poesía. Puedo hacerla, pero no me interesa, porque no me siento expresada de esa manera. Prefiero la desvergüenza y la desnudez que ahora cultivo.


¿DE REPENTE POR CIERTO APETITO METAFÍSICO?
Sin duda, creo que sí. Además hay una cierta tendencia mística. Pienso que son reflexiones que se hace uno cuando ha cruzado cierta edad. Creo que, como alguna vez dije, no pienso ser una vieja niña.

LA SOLEDAD ES OTRA PRESENCIA REITERADA EN SU POESÍA. EN LOS VERSOS DEL POEMA «Destiempo» dice: «Estréchame las manos, / la única luz que nos queda, / no me dejes olvidada / en la cima de la ola». 

¿USTED SE HA ENCONTRADO FRECUENTEMENTE SOLA?
Sí, muy sola.

¿TAL VEZ HA TENIDO MUCHAS FRUSTRACIONES? Sí, creo que sí. Pienso que todos tenemos frustraciones, sobre todo cuando uno tiene modelos de vida superiores. Hay, efectivamente, una incomunicación. Tal vez lo que no he podido decirle a alguien, en algún momento de mi vida, lo puedo decir en poesía.


USTED TAMBIÉN REFLEJA SU CONDICIÓN MATERNAL, COMO EN EL POEMA «ASA DE CUERVOS». PERO  ¿POR QUÉ DE UNA MANERA TRÁGICA?
Simplemente digo algo que es verdad: no se puede retener a un hijo ni hacerlo correctamente a la manera de uno. Creo, por otra parte, que los padres utilizan a sus hijos y los hijos a sus padres de alguna manera. Estas son relaciones muy complejas, como ocurre entre marido y mujer: siempre hay una utilización mutua.
Considero, por eso, que lo más importante, el mayor regalo que se le puede hacer a alguien que uno ama es darle la capacidad de elegir lo que quiera, darle libertad. Creo que ese es el sentido del poema. Ahora, desde el punto de vista emocional y biológico, a una madre la comparo con una casa vacía, a donde el hijo no volverá. La maternidad a mí me transformó mucho, porque hasta antes de tener hijos era una persona muy poco comprometida con la vida.

TAMBIÉN LA PRESENCIA DE DIOS ES CONSTANTE EN SUS LIBROS, CITO UNOS VERSOS DE EL LIBRO DE BARRO «La mano de Dios es más grande que él mismo. / Su tacto enorme tañe los astros hasta el gemido».


Creo que tengo una relación con lo que podría ser Dios muy conflictiva, ya que no soy una persona creyente. Desde niña fui demasiado crítica y observadora para creer de manera definitiva. Pero tuve una época de misticismo como todos los niños. A los diez años uno piensa que no es posible haber nacido para morir luego; por lo pronto se considera un ser especial. De repente, la vida nos va enseñando y diciendo, probando y comprobando, que vamos a envejecer, tener dolores, algunos placeres y que vamos a morir.
Como no tengo esa facilidad para creer, porque justamente soy muy inquisitiva en cuanto a la autenticidad y a la realidad de las cosas... Pero claro que tengo apetito de trascendencia. No del tipo de vida ultraterrenal luego de la muerte, no creo en el Cielo. Pero sí quisiera que nuestro tránsito por aquí no fuese tan inútil, que sirviese para algo, que ayudase a alguien. Esa es la preocupación que tengo y que no se satisface con la religión. Por eso es que un tema constante en mi poesía es esa especie de destino, de azar que nos hace estar aquí.

CREO QUE TAMBIÉN HAY UN TEMOR MUY CONTINUO A LA VEJEZ Y A LA MUERTE.
No, no les tengo temor. Lo que pasa es que los miro de frente, los denuncio y hablo con ellos. A mí me encantaría, como hay poetas viejos que lo hacen, escribir poemas de amor, a un amor posible en el futuro. Pero no puedo escribir sobre eso. Es decir, lo puedo escribir, pero no me sentiría expresada si lo hago, esas experiencias ya las tuve.

No niego que puedan suceder esas cosas, que un señor de ochenta años se enamore y pueda escribir los poemas de amor más encendidos, como lo hizo Borges. A mí, desgraciadamente, no me sucede, ojalá me sucediera. No, mi asunto no es ese. El mío es una conversación conmigo misma, para ver si en algún momento descubro en mí algún destello, algo que sea más sólido, algo que pertenezca a toda esa especie de cosas que se me van de las manos todo el tiempo.


 ( Entrevista a Blanca Varela, parte 1). Diario La República, suplemento «Domingo». Lima, 15 de mayo de 1994. Págs. 25 y 26.