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martes, 5 de agosto de 2014

POETA CHANG SOO KO(Corea del Sur, 1934)

No he venido aquí por sus melodías
o por su profunda lógica;
no por el dedo que señala presuntuosamente a la luna
sino por algunos fulgores de luz que vienen de afuera de la historia.

No la voz articulada
sino un silencio ominoso
una pausa, no la repetición.

He venido aquí por una revuelta de las cosas familiares
no la pareja completa que baila junta.
Quiero alguna violencia que destruya su compostura.
Lo que pudo haber sido es lo que más me atormenta.
En alguna parte, entre la acción y la ilusión,
donde la cuchilla de la espada destruye nuestra imaginación
permanece la poesía
aunque los sonidos se carcoman.
Donde nuestra metáfora sobreviva a la extinción
dejadme meditar y cultivar la mía.
Dejadme preferir una descomposición tranquila de la imagen.
Mis oídos están abiertos a otras voces
más aquellas nunca oídas.
Dejad que arda la leña en mis metáforas embriagadas.
Se que la poesía viene
cuando la suelto de mi mano hacia mi realidad.
Así necesite más encasillamientos en el cosmos
Todo lo que tiene nombre, existe.

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Nació en el sur de Corea en  1931 y se graduó de la Universidad de Sunggyunkwand en Seúl. Ha publicado volúmenes de sus poemas en coreano y en inglés. Ganó premios de poesía en Corea del Sur. Fue diplomático y sirvió a su país como cónsul general en  Seattle, Washington, y como embajador en Etiopía y en Pakistán. (Wikipedia)

LLÉNATE DE MI - Pablo Neruda

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora.
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.
     
Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, aIba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.
     
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.
Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
     
Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
     
No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.
No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
     
Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidez no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos, Rompamos este camino juntos.
Será la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.
     
Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mí mismo, perdidamente,
libre de mí, furiosamente libre.
Irme,
Dios mío,
irme!

SED DE TI - Pablo Neruda

Sed de ti me acosa en las  noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......
              
Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.
              
La boca tiene sed, para qué      están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

TU RISA - Pablo Neruda

Quítame el pan si quieres
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.      

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto      
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.      

Mi lucha es dura y vuelo
con los ojos cansados
a veces de haber visto      
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome      
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora      
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha      
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos      
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar      
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como      
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.      

Ríe de la noche
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,      
ríete del torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,      
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,      
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

jueves, 31 de julio de 2014

VOY A CONFIARTE, AMADA - Rubén Darío

Voy a confiarte, amada,
uno de los secretos
que más me martirizan. Es el caso
que a las veces mi ceño
tiene en un punto mismo
de cólera y esplín los fruncimientos.
O callo como un mudo,
o charlo como un necio,
suplicando el discurso
de burlas, carcajadas y dicterios.
¿Que me miran? Agravio.
¿Me han hablado? Zahiero.
Medio loco de atar, medio sonámbulo,
con mi poco de cuerdo.
¡Cómo bailan en ronda y remolino,
por las cuatro paredes del cerebro
repicando a compás sus consonantes,
mil endiablados versos
que imitan, en sus cláusulas y ritmos,
las músicas macabras de los muertos!
¡Y cómo se atropellan,
para saltar a un tiempo,
las estrofas sombrías,
de vocablos sangrientos,
que me suele enseñar la musa pálida,
la triste musa de los días negros!
Yo soy así. ¡Qué se hace! ¡Boberías
de soñador neurótico y enfermo!
¿Quieres saber acaso
la causa del misterio?
Una estatua de carne
me envenenó al vida con sus besos.
Y tenía tus labios, lindos, rojos
y tenía tus ojos, grandes, bellos...

EN EL PAÍS DE LAS ALEGORÍAS - Rubén Darío

En el país de las Alegorías
Salomé siempre danza,
ante el tiarado Herodes,
eternamente,
            
Y la cabeza de Juan el Bautista,
ante quien tiemblan los leones,
cae al hachazo. Sangre llueve.
            
Pues la rosa sexual
al entreabrirse
conmueve todo lo que existe,
con su efluvio carnal
y con su enigma espiritual.
              

ABROJOS - Rubén Darío

Lloraba en mis brazos vestida de negro,
se oía el latido de su corazón,
cubríanle el cuello los rizos castaños
y toda temblaba de miedo y de amor.
¿Quién tuvo la culpa? La noche callada.
Ya iba a despedirme. Cuando dije "¡Adiós!",
Ella, sollozando, se abrazó a mi pecho
bajo aquel ramaje del almendro en flor.
Velaron las nubes la pida luna...
Después, tristemente lloramos los dos.
              


              
* * *

¿Qué lloras? Lo comprendo.
Todo concluido está.
Pero no quiero verte,
alma mía, llorar.
Nuestro amor, siempre, siempre...
Nuestras bodas... jamás.
¿Quién es ese bandido
que se vino a robar
tu corona florida
y tu velo nupcial?
Mas no, no me lo digas,
no lo quiero escuchar.
Tu nombre es Inocencia
y el de él es Satanás.
Un abismo a tus plantas,
una mano procaz
que te empuja; tú ruedas,
y mientras tanto, va
el ángel de tu guarda
triste y solo a llorar.
Pero ¿por qué derramas
tantas lágrimas?... ¡Ah!
Sí, todo lo comprendo...
No, no me digas más.

NOCTURNO - Rubén Darío

Quiero expresar mi angustia en versos que abolida
dirán mi juventud de rosas y de ensueños,             
y la desfloración amarga de mi vida
por un vasto dolor y cuidados pequeños.             

Y el viaje a un vago Oriente por entrevistos barcos,
y el grano de oraciones que floreció en blasfemias,             
y los azoramientos del cisne entre los charcos,
y el falso azul nocturno de inquerida bohemia.            

Lejano clavicordio que en silencio y olvido
no diste nunca al sueño la sublime sonata,             
huérfano esquife, árbol insigne, oscuro nido
que suavizó la noche de dulzura de plata...             

Esperanza olorosa a hierbas frescas, trino
del ruiseñor primaveral y matinal,             
azucena tronchada por un fatal destino,
rebusca de la dicha, persecución del mal...             

El ánfora funesta del divino veneno
que ha de hacer por la vida la tortura interior;             
la conciencia espantable de nuestro humano cieno
y el horror de sentirse pasajero, el horror
            
de ir a tientas, en intermitentes espantos,
hacia lo inevitable desconocido, y la             
pesadilla brutal de este dormir de llantos
¡de la cual no hay más que Ella que nos despertará!     

TÚ ERES MÍO, TÚ ERES MÍA - Rubén Darío

Niña hermosa que me humillas
con tus ojos grandes, bellos:
son para ellos, son para ellos
estas suaves redondillas.
            
Son dos soles, son dos llamas,
son la luz del claro día;
son su fuego, niña mía,
los corazones inflamas.
            
Y autores contemporáneos
dicen que hay ojos que prenden
ciertos chispazos que encienden
pistolas que rompen cráneos.

AMO, AMAS - Rubén Darío

Amar, amar, amar, amar siempre, con todo
el ser y con la tierra y con el cielo,
con lo claro del sol y lo oscuro del lodo;
amar por toda ciencia y amar por todo anhelo.
              
Y cuando la montaña de la vida
nos sea dura y larga y alta y llena de abismos,
amar la inmensidad que es de amor encendida
¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos!

miércoles, 30 de julio de 2014

SONETO A LA ROSA - Eduardo Carranza

En el aire quedó la rosa escrita.
La escribió, a tenue pulso, la mañana.
Y, puesta su mejilla en la ventana
de la luz, a lo azul cumple la cita.
              
Casi perfecta y sin razón medita
ensimismada en su hermosura vana;
no la toca el olvido, no la afana
con su pena de amor la margarita.
              
A la luna no más tiende los brazos
de aroma y anda con secretos pasos
de aroma, nada más, hacia su estrella.
              
Existe, inaccesible a quien la cante,
de todas sus espinas ignorante,
mientras el ruiseñor muere por ella.

ELEGÍA SUSPIRANTE - Eduardo Carranza

El amor enlazaba nuestros pasos, ¿recuerdas?

Hacia mi corazón con indolente gracia
caía tu cabeza, ¿recuerdas?, como cae
sobre el hombro del viento una rama de acacia.

Nos tendía sus brazos desnudos el aroma
de las frutas; tu alma se iba y regresaba
como si por instantes entreabriera los párpados.
Entre los dos estaba como un cuento el silencio.

Balbuceaba el agua lo que los dos callábamos.
la sombra de las hojas pasaba por tu rostro,
como suele el silencio pasar entre la música.
Desleía la tarde su pétalo en tus ojos.

Tu corazón se ha ido, ahora, con la fuente.
El viento habrá borrado los pasos en la arena,
borrado habrá el olvido mi huella por tu frente,
como borra el crepúsculo la luz con que te escribo.

GALOPE SÚBITO - Eduardo Carranza

A veces cruza mi pecho dormido
una alada magnolia gimiendo,
con su aroma lascivo, una campana
tocando a fuego, a besos,
una soga llanera
que enlaza una cintura,
una roja invasión de hormigas blancas,
una venada oteando el paraíso
jadeante, alzado el cuello
hacia el éxtasis,
una falda de cámbulos,
un barco que da tumbos
por ebrio mar de noche y de cabellos
un suspiro, un pañuelo que delira
bordado con diez letras
y el laurel de la sangre,
un desbocado vendaval, un cielo
que ruge como un tigre,
el puñal de la estrella fugaz
que sólo dos desde un balcón han visto,
un sorbo delirante de vino besador,
una piedra de otro planeta silbando
como la leña verde cuando arde,
un penetrante río que busca locamente
su desenlace o desembocadura
donde nada la Bella Nadadora,
un raudal de manzana y roja miel,
el arañazo de la ortiga más dulce,
la sombra azul que baila en el mar de Ceilán,
tejiendo su delirio,
un clarín victorioso levantado hacia el alba,
la doble alondra del color del maíz
volando sobre un celeste infierno
y veo, dormido, un precipicio súbito
y volar o morir...

A veces cruza mi pecho dormido
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar y la muerte. 

martes, 29 de julio de 2014

A VECES CRUZA MI PECHO DORMIDO - Eduardo Carranza

A veces cruza mi pecho dormido             
una alada magnolia gimiendo,
con su aroma lascivo, una campana             
tocando a fuego, a besos,
una soga llanera
que enlaza una cintura             
una roja invasión de hormigas blancas,
una venada oteando el paraíso             
jadeante, alzado el cuello
hacia el éxtasis,
una falda de cámbulos            
un barco que da tumbos
por ebrio mar de noche y de cabellos,
un suspiro, un pañuelo que delira             
bordado con diez letras
y el laurel de la sangre,
un desbocado vendaval, un cielo             
que ruge como un tigre,
el puñal de la estrella fugaz
que sólo dos desde un balcón han visto,             
un sorbo delirante de vino besador
una piedra de otro planeta silbando             
como la leña verde cuando arde,
un penetrante río que busca locamente             
su desenlace o desembocadura
donde nada la Bella Nadadora,
un raudal de manzana y roja miel             
el arañazo de la ortiga más dulce
la sombra azul que baila en el mar de Ceilán,             
tejiendo su delirio,
un clarín victorioso levantado hacia el alba             
la doble alondra del color del maíz
volando sobre un celeste infierno             
y veo, dormido, un precipicio súbito
y volar o morir...               

              
A veces cruza mi pecho dormido             
una persona o viento,
un enjambre o relámpago,
un súbito galope:             
es el amor que pasa en la grupa de un potro
y se hunde en el tiempo hacia el mar.


SONETO SEDIENTO - Eduardo Carranza

Mi tú. Mi sed. Mi víspera. Mi te-amo.
El puñal y la herida que lo encierra.
La respuesta que espero cuando llamo.
Mi manzana del cielo y de la tierra.
              
Mi por -siempre jamás. Mi agua delgada,
gemidora y azul. Mi amor y seña.
La piel sin fin. La rosa enajenada.
El jardín ojeroso que me sueña.
              
El insomnio estelar. Lo que me queda.
La manzana otra vez. La sed. La seda.
Mi corazón sin uso de razón:
              
me faltas tanto en esta lejanía,
en la tarde, a la noche, por el día,
como me faltaría el corazón.

MELANCOLÍA - Eduardo Carranza

Te llamarás silencio en adelante.
Y el sitio que ocupabas en el aire
se llamará melancolía.
              
Escribiré en el vino rojo un nombre:
el tu nombre que estuvo junto a mi alma
sonriendo entre violetas.
              
Ahora miro largamente, absorto,
esta mano que anduvo por tu rostro,
que soñó junto a ti.
              
Esta mano lejana, de otro mundo
que conoció una rosa y otra rosa,
y el tibio, el lento nácar.
              
Un día iré a buscarme, iré a buscar
mi fantasma sediento entre los pinos
y la palabra amor.
              
Te llamarás silencio en adelante.
Lo escribo con la mano que aquel día
iba contigo entre los pinos.

AZUL DE TI, Eduardo Carranza

Pensar en ti es azul, como ir vagando
por un bosque dorado al mediodía:
nacen jardines en el habla mía
y con mis nubes por tus sueños ando.
                            
Nos une y nos separa un aire blando,
una distancia de melancolía;
yo alzo los brazos de mi poesía,
azul de ti, dolido y esperando.
              
Es como un horizonte de violines
o un tibio sufrimiento de jazmines
pensar en ti, de azul temperamento.
              
El mundo se me vuelve cristalino,
y te miro, entre lámparas de trino,
azul domingo de mi pensamiento.


PUSILÁNIME DE NOCHE

Interminable, recóndito, intenso
grita en el silencio
hurga, remueve, vacila
sonríe en el llanto.

Son las diez y cuarto tu  hora predilecta.

Inexplicable, auténtico, medroso
devela en lo secreto
pugna, esclarece, domina
debela en la derrota.

Son las diez y cuarto tu hora predilecta

MaCeci


lunes, 28 de julio de 2014

ME PERSIGUE - María Cecilia Murcia S

Como quisiera que el amor fuera perfecto, 
sin tropiezos, 
sin bajones, 
siempre cierto, 
firme, 
en pie, 
entregado, 
incólume, 
leal... 
pero es neblina, 
agua que corre entre los dedos, 
palabras fáciles, 
besos de paso, 
sin significado, 
sin trascendencia, 
fútil, 
mal gastado
... y... solo.... solo.... 
se hace líquido, 
grácil, 
me recorre y sale de mi incontenible, 
a la 1, a las 8, a las 10. 
Me persigue, 
se sonríe, 
se carcajea, 
se burla, 
me abraza, 
me enloquece.

sábado, 26 de julio de 2014

DEFENDER LA ALEGRÍA - Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas 


defender la alegría como un principio 
defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos 


defender la alegría como una bandera 
defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardiacos 
de las endemias y las academias 


defender la alegría como un destino 
defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres 


defender la alegría como una certeza 
defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa 


defender la alegría como un derecho 
defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
y también de la alegría.