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miércoles, 30 de marzo de 2016

De Noche - Rafael Pombo

La vieillese esf une voyageuse de nuit
Chateaubriand  


No ya mi corazón desasosiegan  
Las mágicas visiones de otros días. 
¡Oh Patria! ¡oh casa! ¡oh sacras musas mías!. . .  
Silencio! Unas no son, otras me niegan.

Los gajos del pomar ya no doblegan 
Para mí sus purpureas ambrosías; 
Y del rumor de ajenas alegrías 
Sólo ecos melancólicos me llegan. 
Dios lo hizo así. Las quejas, el reproche  
Son ceguedad. ¡Feliz el que consulta 
Oráculos mas altos que su dueño! 
Es la Vejez viajera de la noche;  
Y al paso que la tierra se le oculta, 
Abrese amigo a su mirada el cielo. 


Junio 1° de 1890 

 

Valsando - Rafael Pombo

Casta madonna del siglo trece,
En fondo de oro la blanca luna;
Un cielo inmenso, sin mancha alguna,
Que al que lo mira rejuvenece,
Y en su éter puro nos desvanece,
Dando alas de Ángel al corazón:
Y en mis oídos vibrando el rápido
Vals embriagante de aquellos días
En que girando loca de júbilo
Entre mis brazos amanecías,
Y negra hallábamos el alba hermosa
Que con sus tintas de perla rosa
Nos daba el toque de dispersión.

En esta noche, bajo este cielo,
A sus compases inflamadores,
Que alegre mi alma levanta el vuelo
Y torna al cielo de sus amores,
ya percibe tu aura de flores,
Y
Y el dulce peso

LO DESCONOCIDO - Rafael Pombo

(En el álbum de una bella desconocida)

¿Qué instinto misterioso al hombre inclina
Al despego y frialdad por todo aquello
Que ya conoce, y a vestir de encanto
Y aun perseguir con afanosa industria
Todo lo que le es desconocido?

La cumbre azul de inaccesible monte,
La temblorosa estrella, el pajarillo
Que canta y no se ve, la forma vaga
Que definir las sombras no permiten;
El raudal que velado entre hondo bosque
Estrepitoso se derrumba; el río
Que por arcos de selva entrando vemos
A otro mayor do navegando vamos;
Una frase fugaz de amiga boca
Que a medias, percibimos; un sarao
Desde afuera escuchado; un pie que asoma
La media estrofa de un papel rasgado;
La inscripción rota, la actitud y asunto  
Del torso antiguo, el fondo del estanque, 
Los remotos orígenes del Nilo;  
La ignota mano que escribió un billete 
La nave que en la bruma se consume;  
El crepúsculo incierto, grato al alma 
Muy más que el esplendor del medio día;  
Los cuasi temas, los acordes sueltos 
Que de lejana másica nos traen  
Las ráfagas del viento caprichosas; 
El recién muerto, cuyo gesto inmóvil 
Calla pertinazmente el gran secreto  
Que fascinada el alma le pregunta; 
El héroe muerto en flor, que siempre excede 
A cuantos su epopeya remataron... 
Hay en todo eso el íntimo atractivo 
De lo desconocido o lo incompleto  
Que a investigar o a completar provoca.
  
Oigo en todo eso un ¡búscame! irritante;  
Imán de lo infinito a lo finito; 
O una belleza de ilusión que acaso  
La belleza real no alcanza nunca .
Parece que abrigara el alma humana 
Tipos de toda perfección , los cuales  
En infalible idealidad modelan 
Los breves elementos que reciben; 
Mientras que, si tentamos coronarlo  
Con nuestros medios materiales, todo 
De los sentidos la torpeza acusa. 

Pero ese afán perseguidor envuelve 
La mejor lucha de la vida, y llenos  
Siglos y tierra están de sus conquistas. 
De allí la ciencia, progresiva marcha 
De lo noto a lo ignoto, a la cual deben 
El cielo estrellas, y la tierra un mundo;  
De allí el perdido Edén y de allí el Arte, 
Cazador de hermosura, que delira 
En volver a encontrar el Paraíso  
De allí la Historia, la locuaz curiosa; 
De allí el Amor, pues siempre en lo que amamos,  
Algo, a nuestro pesar, desconocemos; 
Y de allí, el desamor para el ingenio  
Que, como un libro de escolar, permite 
Que el corazón le aprenda de memoria;  
Allí la Fe, visión de lo invisible; 
Allí, en fin, el instinto, la conciencia 
De un destino inmortal; de algo que abraza 
Juntos misterio y solución de todo; 
Unidad, perfección de perfecciones;  
Causa primera y fin de cuanto existe; 
Consciente posesión de lo absoluto  
Ardiente vida en Éxtasis inefable.
  
Bogotá, febrero 15 de 1881

martes, 29 de marzo de 2016

LIGERAMENTE, So Chung - Ju

Amada,
me he decidido a no acudir a nuestra cita;
en cambio, a la mitad del camino
he de hacer novillos o divagar un poco.
En vez de ti
pensaré ligeramente
en la hierba.
No sé si esto sea construir un convento
entre tú y yo, sin embargo
he de hacerme ya el distraído
y construir levemente un templo de hierbas.

MI AMADA DUERME - So Chung - Ju

Mi amada
está dormida
y yo me convierto en cigüeña que vuela
como la de su blanca almohada con bordados.

Las joyas carmesíes
se hunden una por una en el fondo del mar de
sueños
y experimento siempre una sensación de
despedida
cada vez que cae una y otra joya en el mar.

Mi amada se duerme
y me deja un anillo de oro fino
cuyo círculo delgado
cubre todo mi cielo.

Sin embargo, yo tengo que volver
al círculo dorado del almohadón
que sostiene el sueño de mi amada.
Y vuelvo a sentir que estoy despidiéndome.

ESTE CORAZÓN AMANTE - So Chung - Ju

Este corazón amante
ya ha perdido las palabras
en el silencio
y vive allá en el cielo sin nubes.

Y baja a veces por la escalera del arco iris
a descansar en la nube.
O se esconde en las gotas de la lluvia
para descender sobre las margaritas;
florecen y se mecen suaves.
Cuando se marchitan las margaritas
vuelve volando a la nube
y sube por la escalera del arco iris al sol
para vivir de nuevo en el cielo sin nubes

miércoles, 24 de febrero de 2016

RESURRECCIÓN - So Chung-Ju

He venido a verte, Suna.
Cuánto eres tú aquí, niña.
Vienes de los cuatro puntos cardinales
con tu sonrisa
cuando voy caminando solitario por la calle

Chong-ro.
Te he echado de menos
cada vez que cantaba algún gallo en el alba.
¿Me has oído llamarte?
Oh, Suna, cuántos siglos hace ya que no te veo.

Aquel día, en que te fuiste en ataúd de flores
más allá de la montaña,
no quedó en mis ojos más que el cielo vacío,
en mis manos, ni una cabellera para acariciar.
Y cómo llovía... Tras la vela, fui abriendo la puerta
de piedra donde cantaban los búhos
y encontré un río de miles de millas...
Y cómo pudiste volver, o en qué arco iris bajaste
desde tu escondido domicilio, desde donde ni siquiera
pudiste escribirme.

En los cuatro caminos de la calle Chong-ro
un mar de nieblas, o un mar de niños y niñas
vienen charlando en el sol.
Y entre estas niñas de diecinueve o veinte años
¡oh, por fin regresas en sus ojos, en su sangre,
en su corazón
Suna, Suna, Suna. Oh, cómo te veo venir y hacerte presente



So Chung-Ju. Nació en Booan-Myon, Kochang-Kun, Chunbuk, Corea del Sur,
en 1915. Ingresa en el Instituto Superior Central de Budismo en 1933. En 1936,
ganó el premio del diario "Dongailbo" con su poema "La pared". Dejó sus
estudios de escuela y se convierte en fundador y redactor de la revista poética
"Aldea de los poetas". Actualmente es miembro de la Academia de Arte y
miembro de la Junta del Consejo Literario Coreano.
    Su obra registra varios títulos entre poesía y ensayo literario, y con ella ha
merecido varios e importantes reconocimientos; entre otros, obtuvo muchos
premios de Corea. Sus obras representativas de poesía son: Serpiente
colorado (1941), El cuco (1946), La antología poética de So Chung Ju (1955),
El epítome de Sila (1960), El cielo del invierno (1968), El mito de Guilmajae
(1975), El poema de vagabundo (1976), El poema de los días de lágrimas de
flamenco (1982), etc


FUENTE: Selección de Poesía Coreana Moderna

viernes, 12 de febrero de 2016

VOCALES DE FUEGO - Guiomar Cuesta Escobar

Este amor es algo más
que un diálogo interior
o un silencio profano.

Es verbo
que suelta vocales de fuego
en la madrugada
y una inmensa llanura
tierradentro
nos responde.

Este arrobo
nos conduce
a una heredad
sin precio.

Territorio
de los hallazgos
que nos sorprenden
al romper el alba.

Sin edad
doy rienda suelta
--no simulo--
solo me dejo ir
envuelta en lumbre.

Amazona y mujer
que habla recio
así como amo
me pronuncio.

Se me hace 
agua la boca
glorioso paladar
que se obstina 
en devorar
esa tu enorme sed
que me devora.

Fragmento tomado de una entrevista a Guiomar Cuesta en el 2013, por María Publishing





lunes, 8 de febrero de 2016

VIOLETAS - Cândido José de Araújo Viana "Marquês de Sapucaí"

Foto tomada de la página Florespedia


Da planta que mais presavas,
Que era, filha, os teus amores,
Venho de pranto orvalhadas
Trazer-te as primeiras flores.

Em vez de afagar-te o seio,
De enfeitar-te as lindas tranças,
Perfumarão esta lousa
Do jazigo em que descanças.

Já lhes falta aquele viço,
Que o teu desvelo lhes dava...
Gelou-se a mão protetora
Que tão fagueira as regava.

Desgraçadas violetas,
A fim prematuro correm...
Pobre flores! também sentem!
Também de saudade morrem!



jueves, 28 de enero de 2016

IDILIO ETERNO - Julio Flórez

Ruge el mar, y se encrespa y se agiganta;
la luna, ave de luz, prepara el vuelo
y en el momento en que la faz levanta,
da un beso al mar, y se remonta al cielo.

Y aquel monstruo indomable, que respira
tempestades, y sube y baja y crece,
al sentir aquel ósculo, suspira...
¡y en su cárcel de rocas... se estremece!

Hace siglos de siglos, que, de lejos,
tiemblan de amor en noches estivales;
ella le da sus límpidos reflejos,
él le ofrece sus perlas y corales.

Con orgullo se expresan sus amores
estos viejos amantes afligidos:
ella le dice "¡te amo!" en sus fulgores,
y él prorrumpe "¡te adoro!" en sus rugidos.

Ella lo duerme con su lumbre pura,
y el mar la arrulla con su eterno grito
y le cuenta su afán y su amargura
con una voz que truena en lo infinito.

Ella, pálida y triste, lo oye y sube,
le habla de amor en su celeste idioma,
y, velando la faz tras de la nube,
le oculta el duelo que a su frente asoma.

Comprende que su amor es imposible,
que el mar la copia en su convulso seno,
y se contempla en el cristal movible
del monstruo azul, donde retumba el trueno.

Y, al descender tras de la sierra fría,
le grita el mar: "¡En tu fulgor me abraso!
¡no desciendas tan pronto, estrella mía!
¡estrella de mi amor, detén el paso!

¡Un instante mitiga mi amargura,
ya que en tu lumbre sideral me bañas!
¡no te alejes!... ¿no ves tu imagen pura,
brillar en el azul de mis entrañas?"

Y ella exclama, en su loco desvarío:
"¡Por doquiera la muerte me circunda!
¡Detenerme no puedo monstruo mío!
¡Compadece a tu pobre moribunda!

Mi último beso de pasión te envío;
¡mi postrer lampo a tu semblante junto!..."
y en las hondas tinieblas del vacío,
hecha cadáver, se desploma al punto.

Entonces, el mar, de un polo al otro polo,
al encrespar sus olas plañideras,
inmenso, triste, desvalido y solo,
cubre con sus sollozos las riberas.

Y al contemplar los luminosos rastros
del alba luna en el obscuro velo,
tiemblan, de envidia y de dolor, los astros
en la profunda soledad del cielo.

¡Todo calla!... el mar duerme, y no importuna
con sus gritos salvajes de reproche;
y sueña que se besa con la luna
¡en el tálamo negro de la noche!

RESURRECCIONES - Julio Flórez

Algo se muere en mí todos los días;
la hora que se aleja me arrebata,
del tiempo en la insonora catarata,s
alud, amor, ensueños y alegrías.


Al evocar las ilusiones mías,
pienso: "¡yo, no soy yo!" ¿por qué, insensata,
la misma vida con su soplo mata
mi antiguo ser, tras lentas agonías?


Soy un extraño ante mis propios ojos,
un nuevo soñador, un peregrino
que ayer pisaba flores y hoy... abrojos.


Y en todo instante, es tal mi desconcierto,
que, ante mi muerte próxima, imagino
que muchas veces en la vida...he muerto.



TE BUSCO - Víctor Víctor

Al cielo una mirada larga
Buscando un poco de mi vida
Mis estrellas no responden
Para alumbrarme hacia tu risa

Olas que esfuman de mis ojos
A una legión de tus recuerdos
Me roban formas de tu rostro
Dejando arena en el silencio

Te busco perdida entre sueños
El ruido de la gente
Me envuelven en un velo
Te busco volando en el cielo
El viento te ha llevado
Como un pañuelo viejo
Y no hago mas que rebuscar
Paisajes conocidos
En lugares tan extraños
Que no puedo dar contigo

En cualquier huella te persigo (voy tras de ti)
En una sombra te dibujo (al recordar)
Huellas y sombras que se pierden (de la solidad)
La suerte no vino conmigo
Te busco


martes, 8 de diciembre de 2015

Las coronas secretas de los cielos - Elizabeth Schön

Hay un Dios 
demasiado
inmenso para el pequeño
pie del hombre 
El alma no se 
altera olfativa 
acequia va 
pasando de la 
claridad 
a la piel de la piel a 
esa sangre tuya tan 
distinta a
la del infalible 
que grita y gritando 
socava el abrazo 
de la redonda 
mano fresca.


Trono el tuyo que 

únicamente tú 
conoces 
aguardando la circulación 
variada andante de los tiempos
y su continuo nado inalcanzable.

Fragmentos

miércoles, 2 de diciembre de 2015

LA CULPA ES DE UNO - Mario Benedetti

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algun modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron

para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aqui habia hecho y rehecho

mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronóstico lo quitaste

de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomas lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenes razon

la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchisimo

que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo

francamente
solo

siempre cuesta un poquito

empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos

por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla

y empiezo a recordarte.



domingo, 13 de septiembre de 2015

ABDICAÇÃO - Fernando Pessoa



Toma-me, ó noite eterna, nos teus braços

E chama-me teu filho... eu sou um rei

que voluntariamente abandonei

O meu trono de sonhos e cansaços.
Minha espada, pesada a braços lassos,

Em mão viris e calmas entreguei;

E meu cetro e coroa - eu os deixei

Na antecâmara, feitos em pedaços
Minha cota de malha, tão inútil,

Minhas esporas de um tinir tão fútil,

Deixei-as pela fria escadaria.
            Despi a realeza, corpo e alma,

E regressei à noite antiga e calma

Como a paisagem ao morrer do dia.



Traducción al español

Tómame, oh noche eterna, en tus brazos 
y llámame hijo.
Yo soy un rey 
que voluntariamente abandoné 
mi trono de ensueños y cansancios.

Mi espada, pesada en brazos flojos, 
a manos viriles y calmas entregué; 
y mi cetro y corona—yo los dejé 
en la antecámara, hechos pedazos.

Mi cota de malla, tan inútil, 
mis espuelas, de un tintineo tan fútil, 
las dejé por la fría escalinata.

Desvestí la realeza, cuerpo y alma, 
y regresé a la noche antigua y serena 
como el paisaje al morir el día.



Fuentes: Insite.com.br
Traducción: Poemas del alma

IMPOTENTE - María Cecilia Murcia


La hora de la destrucción se aproxima
la depredación con cara de especie superior
el horror disfrazado de guerra justa.

La voz ensordecedora que reprime
la voluntad mutilada que obra por el temor
los barrotes de sangre de la impotencia.

La mano que empuja y atrapa a la vez
los brazos vulnerados que no pueden luchar
la indignación perpetúa de la inercia.

La función de máscaras en pugna
la estrategia circense perfecta para manipular
las mentes muertas que caen incautas.

La hora impotente que me ata y ensombrece
la hora imposible, ¿dónde me he de refugiar?
una voz insuficiente para gritar.




SONHO IMPOSSÍVEL - Fernando Pessoa


Sonhar mais um sonho impossível
Lutar quando é fácil ceder
Vencer o inimigo invencível
Negar quando a regra é vender
Sofrer a tortura implacável
Romper a incabível prisão
Voar num limite provável
Tocar o inacessível chão
É minha lei, é minha questão
Virar este mundo, cravar este chão
Não me importa saber
Se é terrível demais
Quantas guerras terei que vencer
Por um pouco de paz
E amanhã se este chão que eu beijei
For meu leito e perdão
Vou saber que valeu
Delirar e morrer de paixão
E assim, seja lá como for
Vai ter fim a infinita aflição
E o mundo vai ver uma flor
Brotar do impossível chão.






jueves, 10 de septiembre de 2015

HORA ABSURDA - Fernando Pessoa

           O TEU SILÊNCIO é uma nau com tôdas as velas pandas... 
           Brandas, as brisas brincam nas flâmulas, teu sorriso... 
           E o teu sorriso no teu silêncio é as escadas e as andas 
           Com que me finjo mais alto e ao pé de qualquer paraiso... 

           Meu coração é uma ânfora que cai e que se parte... 
           O teu silêncio recolhe-o e guarda-o, partido, a um canto... 
           Minha idéia de ti é um cadáver que o mar traz à praia..., e 
           entanto 
           Tu és a tela irreal em que erro em côr a minha arte... 

           Abre tôdas as portas e que o vento varra a idéia 
           Que temos de que um fumo perfuma de ócio os salões... 
           Minha alma é uma caverna enchida p'la maré cheia, 
           E a minha idéia de te sonhar uma caravana de histriões... 

           Chove ouro baço, mas não no lá-fora...É em mim...Sou a Hora, 
           E a Hora é de assombros e tôda ela escombros dela... 
           Na minha atenção há uma viúva pobre que nunca chora... 
           No meu céu interior nunca houve uma única estrela... 

           Hoje o céu é pesado como a idéia de nunca chegar a um pôrto... 
           A chuva miúda é vazia...A Hora sabe a ter sido... 
           Não haver qualquer coisa como leitos para as naus!...Absorto 
           Em se alhear de si, teu olhar é uma praga sem sentido... 

           Tôdas as minhas horas são feitas de jaspe negro, 
           Minhas ânsias tôdas talhadas num mármore que não há, 
           Não é alegria nem dor esta dor com que me alegro, 
           E a minha bondade inversa não é nem boa nem má... 

           Os feixes dos lictores abriram-se à beira dos caminhos... 
           Os pendões das vitórias medievais nem chegaram às cruzadas... 
           Puseram in-fólios úteis entre as pedras das barricadas... 
           E a erva cresceu nas vias férreas com viços daninhos... 

           Ah, como esta hora é velha!... E tôdas as naus partiram! 
           Na praia só um cabo morto e uns restos de vela falam 
           De longe, das horas do Sul, de onde os nossos sonhos tiram 
           Aquela angústia de sonhar mais que até para si calam... 

           O palácio está em ruínas... Dói ver no parque o abandono 
           Da fonte sem repuxo... Ninguém ergue o olhar da estrada 
           E sente saudade de si ante aquêle lugar-outono... 
           Esta paisagem é um manuscrito com a frase mais bela cortada... 

           A doida partiu todos os candelabros glabros, 
           Sujou de humano o lago com cartas rasgadas, muitas... 
           E a minha alma é aquela luz que não mais haverá nos 
           candelabros... 
           E que querem ao lago aziago minhas ânsias, brisas fortuitas?... 

           Por que me aflijo e me enfermo?...Deitam-se nuas ao luar 
           Tôdas as ninfas... Veio o sol e já tinham partido... 
           O teu silêncio que me embala é a idéia de naufragar, 
           E a idéia de a tua voz soar a lira dum Apolo fingido... 

           Já não há caudas de pavões tôdas olhos nos jardins de outrora... 
           As próprias sombras estão mais tristes...Ainda 
           Há rastros de vestes de aias (parece) no chão, e ainda chora 
           Um como que eco de passos pela alamêda que eis finda... 

           Todos os ocasos fundiram-se na minha alma... 
           As relvas de todos os prados foram frescas sob meus pés frios... 
           Secou em teu olhar a idéia de te julgares calma, 
           E eu ver isso em ti é um pôrto sem navios... 

           Ergueram-se a um tempo todos os remos...pelo ouro das searas 
           Passou uma saudade de não serem o mar...Em frente 
           Ao meu trono de alheamento há gestos com pedras raras... 
           Minha alma é uma lâmpada que se apagou e ainda está quente... 

           Ah, e o teu silêncio é um perfil de píncaro ao sol! 
           Tôdas as princesas sentiram o seio oprimido... 
           Da última janela do castelo só um girassol 
           Se vê, e o sonhar que há outros põe brumas no nosso sentido... 

           Sermos, e não sermos mais!... Ó leões nascidos na jaula!... 
           Repique de sinos para além, no Outro Vale... Perto?... 
           Arde o colégio e uma criança ficou fechada na aula... 
           Por que não há de ser o Norte e Sul?... O que está descoberto?... 

           E eu deliro... De repente pauso no que penso...Fito-te... 
           E o teu silêncio é uma cegueira minha...Fito-te e sonho... 
           Há coisas rubras e cobras no modo como medito-te, 
           E a tua idéia sabe à lembrança de um sabor de medonho... 

           Para que não ter por ti desprêzo? Por que não perdê-lo?... 
           Ah, deixa que eu te ignore...O teu silêncio é um leque --- 
           Um leque fechado, um leque que aberto seria tão belo, tão belo, 
           Mas mais belo é não o abrir, para que a Hora não peque... 

           Gelaram tôdas as mãos cruzadas sôbre todos os peitos.... 
           Murcharam mais flôres do que as que havia no jardim... 
           O meu amar-te é uma catedral de silêncio eleitos, 
           E os meus sonhos uma escada sem princípio mas com fim... 

           Alguém vai entrar pela porta...Sente-se o ar sorrir... 
           Tecedeiras viúvas gozam as mortalhas de virgens que tecem... 
           Ah, o teu tédio é uma estátua de uma mulher que há de vir, 
           O perfume que os crisântemos teriam, se o tivessem... 

           É preciso destruir o propósito de tôdas as pontes, 
           Vestir de alheamento as paisagens de tôdas as terras, 
           Endireitar à fôrça a curva dos horizontes, 
           E gemer por ter de viver, como um ruído brusco de serras... 

           Há tão pouca gente que ame as paisagens que não existem!... 
           Saber que continuará a haver o mesmo mundo amanhã --- como 

           nos desalegra!... 
           Que o meu ouvir o teu silêncio não seja nuvens que atristem 
           O teu sorriso, anjo exilado, e o teu tédio, auréola negra... 

           Suave, como ter mãe e irmãs, a tarde rica desce... 
           Não chove já, e o vasto céu é um grande sorriso imperfeito... 
           A minha consciência de ter consciência de ti é uma prece, 
           E o meu saber-te a sorrir é uma flor murcha a meu peito... 

           Ah, se fôssemos duas figuras num longínquo vitral!... 
           Ah, se fôssemos as duas côres de uma bandeira de glória!... 
           Estátua acéfala posta a um canto, poeirenta pia batismal, 
           Pendão de vencidos tendo escrito ao centro êste lema ---  Vitória! 

           O que é que me tortura?... Se até a tua face calma 
           Só me enche de tédios e de ópios de ócios medonhos... 
           Não sei...Eu sou um doido que estranha a sua própria alma... 
           Eu fui amado em efígie num país para além dos sonhos... 

Traducción de Miguel Ángel Sepúlveda Espinosa.



Tu silencio es una nave con todas las velas llenas...
Blandas, las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa...
Y tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas
con que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso. 

Mi corazón es un ánfora que cae y que se quiebra...

Tu silencio lo recoge y quebrado lo arrincona...
Mi idea de ti es un cadáver que el mar trae a la playa... y mientras tanto
tú eres la tela irreal en la que mi arte yerra el color...


Abre todas las puertas y que el viento barra la idea

que tenemos de que un humo perfuma de ocio los salones...
Mi alma es una caverna colmada por la marea alta,
y mi idea de soñarte una caravana de histriones...


Llueve oro mate, mas no en lo exterior... Es dentro de mí... Soy la Hora,

y la Hora es de asombros y toda ella escombros de ella misma....
En mi atención hay una viuda pobre que nunca llora...
En mi cielo interior nunca hubo una sola estrella..


Hoy el cielo es pesado como la idea de no llegar nunca a un puerto...

La lluvia menuda está vacía... La Hora sabe a haber sido...
¡Y no haber algo como lechos para las naves!...
Absorta en alienarse de s´, tu mirada es una plaga sin sentido...


Todas mis horas están hechas de jaspe negro,

mis ansias todas talladas en un mármol que no existe,
no es alegría ni dolor este dolor con el que me alegro,
y mi bondad inversa no es ni buena ni mala.


Los hace de los lictores se abrieron al borde de los caminos...

Los pendones de las victorias medievales no llegaron ni a las cruzadas...
Pusieron infolios útiles entre las piedras de las barricadas...
Y la hierba creció en las vías férreas con lozanía dañina...

¡An, qué vieja es esta hora!... ¡Y todas las naves partieron!

En la playa sólo un cabo muerto y unos restos de vela hablan
de lo Lejano, de las horas del Sur, de donde nuestros sueños sacan
aquella angustia de más soñar que hasta callan para sí...

El palacio está en runas... Duele ver en el parque el abandono
de la fuente sin surtidor... Nadie levanta la mirada del camino
y siente saudades de sí ante aquel lugar-otoño...
Este paisaje es un manuscrito con la frase más bella suprimida...


La loca partió todos los candelabros glabros,
ensució de humano el lago con cartas rasgadas, muchas...
Y mi alma es aquella luz que nunca más tendrán los candelabros...
¿Y qué queren del lago aciago ms ansas, brisas fortuitas?...

¿Por qué me aflijo y me enfermo?... Se acuestan desnudas al claro de luna 

todas las ninfas... Vino el sol y habían ya partido... 

Tu silencio que me arrulla es la idea de naufragar, 

y la idea de que tu voz suene a lira de un Apolo fingido...


Ya no hay colas de pavos todo ojos en los jardines de otrora...

Las propias sombras están más tristes... Aún 

hay rastros de ropas de ayas (parece) en el suelo, y aún llora 

un como eco de pasos por la alameda que velahí concluida...


Todos los ocasos se fundieron en mi alma... 

Las hierbas de todos los prados fueron frescas bajo mis pies fríos... 

Secó en tu mirada la idea de creerte calma, 

y el ver yo eso en ti es como un puerto sin navíos...


Se irguieron al tiempo todos los remos... Por el oro de los trigales 

pasó una saudade de no ser mar... Frente 

a mi trono de alienación hay gestos con piedras raras... 

Mi alma es una lámpara que se apagó y aún está caliente...


¡Ah, y tu silencio es un perfil de cúspide al sol! 

Todas las princesas sintieron el seno oprimido... 

De la última ventana del castillo sólo un girasol 

se ve, y el soñar que hay otros pone brumas en nuestro sentido...


¡Ser, y no ser ya más!... ¡Oh leones nacidos en la jaula!... 

Repicar de campanas hacia más allá, en el Otro Valle... ¿Cerca?... 

Arde el colegio y un niño quedó encerrado en el aula... 

¿Por qué no ha de ser el Norte el Sur?... ¿Qué es lo que está descubierto?...


Y yo deliro... De repente hago pausa en lo que pienso... Te miro 

y tu silencio es una ceguera mía... Te miro y sueño... 

Hay cosas rojas y cobrizas en el modo de meditarte, 

y tu idea sabe a recuerdo del sabor de un espanto...


¿Para qué no sentir por ti desprecio? ¿Por qué no perderlo?...

Ah, deja que te ignore... Tu silencio es un abanico—

un abanico cerrado, un abanico que abierto sería tan bello, tan bello, 

pero más bello es no abrirlo, para que la Hora no peque...


Se helaron todas las manos cruzadas sobre todos los pechos..

Se ajaron más flores de las que había en el jardín...

Mi manera de amarte es una catedral de silencios escogidos,

y mis sueños una escalera sin principio pero con fin...


Alguien va a entrar por la puerta... Se siente sonreír el aire... 

Tejedoras viudas gozan las mortajas de vírgenes que tejen... 

Ah, tu tedio es una estatua de una mujer que ha de venir, 

el perfume que los crisantemos tendrían, si lo tuviesen...


Es preciso destruir el propósito de todos los puentes, 
vestir de alienación los paisajes de todas las tierras, 
enderezar por fuerza la curva de los horizontes, 

y gemir por tener que vivir, como un ruido brusco de sierras...

¡Hay tan poca gente que ame los paisajes que no existen!... 
Saber que continuará habiendo el mismo mundo mañana—¡cómo nos entristece!... 
Que mi oír tu silencio no sean nubes que contristen 
tu sonrisa, ángel exiliado, y tu tedio, aureola negra...


Suave, como tener madre y hermanas, la tarde rica desciende...
No llueve ya, y el vasto cielo es una gran sonrisa imperfecta... 
Mi conciencia de tener conciencia de ti es una prez, 

y mi saberte sonriendo es una flor mustia en mi pecho...

¡Ah, si fuésemos dos figuras en una lejana vidriera!... 
¡Ah, si fuésemos los dos colores de una bandera de gloria!... 
Estatua acéfala retirada a un lado, polvorienta pila bautismal, 
pendón de vencidos que tuviese escrito en el centro este lema ¡Victoria!

¿Qué es lo que me tortura?... Si hasta tu faz tranquila 
sólo me llena de tedios y de opios de ocios temibles... 
No sé... Yo soy un loco que extraña su propia alma...

Yo fui amado en efigie en un país más allá de los sueños...




Fuente: Poemas del Alma