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jueves, 8 de mayo de 2014

El ámbito de la escritora en la poesía IX - Dora Castellanos 1

FOTO DE LA REVISTA CROMOS

A la preciosa Dora Castellanos la percibo desde las emociones que despierta en mi, cuando me acerco a ella y me abraza con sus escritos. Es un canto interminable que melodioso fluye entre sus letras. Ella hizo de su pluma mi voz, hace de mi corazón una llama que se prende, que se apasiona, que fulgura, que sueña, que recoje, que hincha mi corazón, que se identifica.

Su mirada a la vida desde la pasión por el amor, por la naturaleza, por la patria, por el hombre, pintan un universo en el que es un placer sumergirse.

Esta insigne mujer y destacada escritora Colombiana nació en Bogotá en 1925. Por sus méritos intelectuales y culturales Fue "honrada" como miembro de la Academia de la Lengua. Su producción literaria la trabajó en la poesía, la prosa, el ensayo y el cuento. Aportó su visión en el periodismo así como en la crítica literaria.

He leído varios comentarios maravillosos sobre ella, pero quiero destacar uno muy sensible de Pedro Pablo Paredes, quien al conocerla en un recital en San Critóbal dice "Es gentil hasta más no poder. Tiene, como dicen los dirigentes políticos, inagotable e indudable carisma. Cuando la conocemos y tratamos y escuchamos, nos viene a la memoria, el verso famoso de Amado Nervo --quien la vio no la pudo ya jamás olvidar--. Todo en ella es grato, efectivamente es grato. Desde su presencia física, hasta su temblorosa sensibilidad. Desde su cordialidad derramada hasta la vivacidad con que hace girar, sobre cualquier tema, su conversación. Desde el timbre perfecto de su dicción, así cuando conversa como cuando recita, hasta el aura poética dentro de la cual habla, gesticula, va y viene."
http://www.pedropabloparedes.com/FORMATO/pdf/Dora_Castellanos_en_San_Cristobal.pdf

El maestro Fernando Soto Aparicio (Junio 2008) afirma que " La poesía es la forma más hermosa de la utilización de la palabra. Esto lo pensé desde que, a mis quince años (1948) leí "Clamor"; y se confirmó años más tarde, al encontrar --Verdad de Amor--. Y desde entonces, Dora Castellanos sigue siendo una de mis autoras de cabecera, y ella continúa cultivando la magia de la poesía en todo su esplendor, sin robarle a la música de los vocablos uno solo de los días de su vida."
http://www.umng.edu.co/documents/63968/80131/RevNo1vol2.Art11.pdf

Héctor Ocampo Marín, en la publicación del ensayo --Mundo Plural, Pasión Creadora-- se refiere a Dora Castellanos así: "El más alto poeta vivo de Colombia a la altura de estos finales de centuria y principios del actual siglo 21, es una ilustre mujer y se llama Dora Castellanos. La más erguida y sostenida inspiración lírica de la Colombia actual; la poesía más empinada, intensa y mejor instrumentada que se escribe en la Colombia de finales del siglo XX, no puede tener un crédito distinto al de Dora Castellanos. Reto cordialmente a los críticos y analistas literarios del país y a nivel de Latinoamérica, para que examinen mi aserto, estudiando comparativamente y a profundidad la extensa e intensa obra poética de esta bogotana de muy cimera inspiración y superior dominio del lenguaje artístico. Insisto en el reto, para que estudien con severidad las calidades de la forma y la alta dosis de elemento puramente poético que se descubre en cada verso, en cada estancia y en cada poemario de esta escritora colombiana, cuya contemporaneidad con ella, honra y enaltece la intelectualidad nacional de hoy."

OBRA (Orden alfabético)
Poesía: A cuerpo de rey, Aciagos laberintos - la vida - el amor - la muerte,  Ánfora viva,  Alcázar del aroma, Años luz - hélade inmortal, Aroma de ciruelos, Amaranto, Año dos mil contigo, Bosque de niebla, Cantos dorados, Clamor, Con luz de tus estrellas, Efímeros mortales, El mundo es redondo, Ella... la madre Eva, En sí  bemol - ella- ellas-. nosotras - vosotras, Escrito está, Eterna huella, Fumarolas, Gocémonos amado - homenaje a San Juan de la Cruz, Hiroshima amor mío, Introspectiva y perspectiva de su obra, La Bolivaríada, La vida irremediable, Levántate a morir, Lirios de agua, Luz sedienta, Marilunio, Marimar poesía para los niños, Norte verdadero, Obsidiana, Penumbra de la estrella, Perversillos, Pleamor, Propósito de espuma,  Recuérdame tu nombre, Soñar soñando, Tomo XV Colección de oro de militar Colombiano, Ventanita de Luna, Verdad de Amor, Zodíaco del hombre, Zona tórrida.

Prosa:  Garcelita la garza bonita, La piñata de Aurel, Luminosa la estrella codiciosa, Sapote el sapo feote, Simón Bolívar, Un hombre diáfano.

CANCIÓN DE SERGIO STEPANSKY - LEON DE GREIFF

En el recodo de todo camino
la vida me depare el bravo amor:
y un vaso de aguardiente, ajenjo o vino,
de arak o de vodka o kirsch, o de ginebra;
un verso libre  --audaz como el azor--,
una canción, un perfume calino,
un grifo, un gerifalte, un búho, una culebra...

(¡y el bravo amor, el bravo amor, el bravo amor!)

En el recodo de cada calleja
la vida me depare el raro albur:
--con el tabardo roto, con la cachimba vieja
y el chambergo agorero y el buído reojo,
vagar so la alta noche de enlutecido azur:
murciélago macabro, sortílega corneja,
ambular, divagar, discurrir al ritmo del antojo...

(¡y el raro albur, el raro albur, el raro albur!)

En el recodo de todo sendero
la vida me depare a esa mujer :
y un horizonte para mi sed de aventurero,
una música honda para surcar sus ondas,
un corto día, un lento amanecer,
un lastrado silencio hosco y austero,
la soledad, de pupilas redondas...

(¡y esa mujer, esa mujer, esa mujer!)

En el recodo de cada vereda
la vida me depare el ebrio azar:
absorto ante el miraje que en mis ojos se enreda
vibre yo --Prometeo de mi tortura pávida--;
ante mis ojos fulvos, fulja de cobre el mar:
su canto, en mis oídos mi grito acallar pueda!
y exalte mi delirio su furia fría y ávida...

(¡el ebrio azar, el ebrio azar, el ebrio azar!)

Y en el recodo de todo camino
la vida me depare "un bel morir":
despéineme un balazo del pecho el vello fino,
destríce un tajo acerbo mi sien osada y  frágil:
--de mi cansancio el terco ir y venir:
la fábrica de ensueños  --tesoro de Aladino--,
mi vida turbia y tarda, mi ilusión tensa y ágil...

(¡un bel morir, un bel morir, un bel morir!)

FUENTE: Las mejores poesías colombianas Tomo II, Selección de Andrés Holguín, Editora Latinoamericana S.A. Lima - Perú


MIL COSAS

Eras mil y una cosa
tan solo una que no era cierta
eras mil verdades y una mentira
hoy mil mentiras y una verdad

Ceci Murcia




jueves, 7 de noviembre de 2013

El ámbito de la escritora en la poesía VIII, Elizabeth Schön N°4

MI AROMA DE LUMBRE (fragmento)


Se escribe con ribetes de sol,
reminiscencias errabundas, 
presencias de entrañas,
soplos de desiertos,
restos de dinosaurios.
Se escribe con la embestida
de las cosechas de los hombres,
ciudades,
campos, 
y con la luz y la sombra
yendo de una orilla
hacia otra orilla.


__________________________


Una palabra es el grano,
la mazorca,
la espadaña,
el alero,
el amor desde donde se mira
lo inmenso, y se percibe
como si yo, la palabra,
la reflejada en el zumo,
la oblicua,
por sobre el cero,
más allá de la corteza
y el confín anterior,
fuera un cuerpo más
entre los cuerpos de los espacios,
y la que a veces, está apartada,
alejada de la voz,
por la ausencia
de los lechos que profundizan,
de las arenas serenamente esplendentes,
o porque la timidez
impidió prolongar
el largo cauce hacia el sol.


______________________________



Mas pocos conocen
que precisamente soy yo,
la palabra,
la que une los perfiles,
los presentimientos;
la que conduce al centro
de lo impronunciable,
de lo fijo en el cúmulo
que llevará hacia la red única.

______________________________

Y quizás también sea yo,
junto con cordilleras,
montañas, océanos, caseríos, siembras,
la que permanece cerca de los manantiales
para que la carga de las aguas pase,
se deslice, no se detenga,
y puedan enlazarse los rayos frescos,
violentos,
convulsos, acariciantes,
del siglo en los siglos, para los siglos.

______________________________

Estoy en cada visión,
en cada pupila,
en cada latido,
y estoy en el celaje
presta a alcanzar el otro extremo,
y a partir en la otra nube,
y arribar al otro límite
donde tierra y mar se unen
en una apretada raya
que circula conmigo por los aires,
montes,
alturas,
como si ella y yo
fuésemos una sola y misma cosa.

______________________________

Pienso en el día
en que los hombres de los edificios,
de los cometas,
de la lógica
y la cibernética,
me sientan,
más aún,
me tomen en piedra lisa,
sin centro,
sin interioridad,
que no gira,
no irrumpe y no es capaz
de acercarse al rojo e inducirlo,
y darle la mano a lo lejano
y azuzar la hoguera, el mentón,
y ensartar lo estable del paraje
con la savia de innata movilidad.
Pero,
¡qué sorpresa recibirían los hombres
si conocieran cuántas faces
y cuántos trajes poseo!




LAURA LERET refiere estos interesantes conceptos de gran peso sobre Elizabeth Schön:
"La lectura de la obra de Elizabeth Schön revela al lector los  secretos que la poetisa alojaba en su alma: la circularidad, las  múltiples vinculaciones de lo natural, la concavidad y la imagen  sempiterna del río", explicó Wilfredo Carrizales, agregado  cultural de la Embajada venezolana. 



En opinión del diplomático, en la poesía de Schön la naturaleza  es lo esencial y en sus versos "fluye la corriente vital que  sustenta al mundo", y no existen ni la queja ni la lamentación que  ubican al hombre en un lugar seguro y en un ámbito de serena  reflexión.  

El ámbito de la escritora en la poesía VIII, Elizabeth Schön N°3

MI AROMA DE LUMBRE
Fragmento

Se escribe con la limpidez de la hierba,
con el movimiento del tallo,
y el desprendimiento de la hoja
cayendo hacia la tierra.
Se escribe como si la corriente
siguiera siempre allí,
junto a las riberas
y las copas
y las reses libres,
que se internan
y llegan al punto
del que constantemente se está partiendo.
Se escribe con el estruendo diario
del agua desmoronándose
sobre los peñascos,
y el perfil nítido
del rayo atravesando los ramajes.
Se escribe para que el vocablo
no permanezca desterrado,
desarraigado de los mil ejes
que atan al río íntimo,
particular,
mientras alguien
recupera su derecho,
y en otro la oscuridad lo desvincula,
le rompe la clara cercanía de la brisa
hacia el amor más cierto.

NOCHE DE DICIEMBRE, Rafael Pombo



Noche como ésta, y contemplada a solas 
No la puede sufrir mi corazón: 
Da un dolor de hermosura irresistible 
Un miedo profundísimo de Dios. 

Ven a partir conmigo lo que siento, 
Esto que abrumador desborda en mÌ; 
Ven a hacerme finito lo infinito 
Y a encarnar el angélico festín. 

Mira ese cielo!... Es demasiado cielo 
Para el ojo de insecto de un mortal 
Refléjame en tus ojos un fragmento 
Que yo alcance a medir y a sondear. 

Un cielo que responda a mi delirio 
Sin hacerme sentir mi pequeñez; 
Un cielo mío, que me esté mirando 
Y que tan sólo a mí mirando esté.

Esas estrellas . . .  ay, brillan tan lejos! 
Con tus pupilas tráemelas aquí 
Donde yo pueda en mi avidez tocarlas 
Y apurar su seráfico elixir.

Hay un silencio en esta inmensa noche 
Que no es silencio: es místico disfraz 
De un concierto inmortal. Por escucharlo 
Mudo como la muerte el orbe está.

Déjame oírlo, enamorada mía 
Al través de tu ardiente corazón: 
SÛlo el amor transporta a nuestro mundo 
Las notas de la música de Dios. 

El es la clave de la ciencia eterna, 
La invisible cadena creatriz 
Que une al hombre con Dios y con sus obras, 
Y Adán a Cristo, y el principio al fin. 

De aquel hervor de luz está manando 
El rocío del alma. Ebrio de amor 
Y de delicia tiembla el firmamento, 
Inunda el Creador la creación. 

SÌ, el Creador! cuya grandeza misma 
Es la que nos impide verlo aquí, 
Pero que, como atmósfera de gracia, 
Se hace entretanto por doquier sentir. . . 

Déjame unir mis labios a tus labios, 
Une a tu corazón mi corazón, 
Doblemos nuestro ser para que alcance 
A recoger la bendición de Dios. 

Todo, la gota como el orte, cabe 
En su grandeza y su bondad. Tal vez 
Pensó en nosotros cuando abrió esta noche, 
Como a las turbas su palacio un rey.

Danza gloriosa de almas y de estrellas! 
Banquete de inmortales! Y pues ya, 
Por su largueza en Èl nos encontramos, 
De amor y vida en el cenit fugaz. 

Ven a partir conmigo lo que siento, 
Esto que abrumador desborda en mí; 
Ven a hacerme finito lo infinito 
Y a encarnar el angélico festín. 

Qué perdió Adán perdiendo el paraíso 
Si ese azul firmamento le quedó 
Y una mujer, compendio de Natura, 
Donde saborear la obra de Dios? 

Tú y Dios me disputáis en este instante! 
fúndanse nuestras almas, y en audaz 
Rapto de adoración volemos juntas 
De nuestro amor al santo manantial. 

Te abrazaré como la tierra al cielo 
En consorcio sagrado; oirás de mí 
Lo que oídos mortales nunca oyeron, 
Lo que habla el serafín al serafín. 

Y entonces esta angustia de hermosura, 
Este miedo de Dios que al hombre da 
El sentirlo tan cerca, tendrá un nombre 
Eterno entre los dos: felicidad!

La luna apareció: sol de las almas 
Si astro de los sentidos es el sol. 
Nunca desde una cúpula más bella 
Ni templo más magnifico alumbró.

Rito imponente! Ahuyentase el pecado 
Y hasta su sombra. El rayo de esta luz 
Te transfigura en ángel. Nuestra dicha 
Toca al fin su solemne plenitud. 

A consagrar nuestras eternas nupcias 
Esta noche llegó... ¡Siento soplar 
Brisa de gloria, estamos en el puerto! 
Esa luna feliz viene de allá. 

Cándida vela que redonda se alza 
Sobre el piélago azul de la ilusión, 
¡Mírala, está llamándonos! !Volemos 
A embarcarnos en ella para Dios! 

Bogotá , diciembre de 1874 

sábado, 2 de noviembre de 2013

El ámbito de la escritora en la poesía VIII,2 Elizabeth Schön

LA CORONA SECRETA (FRAGMENTO)
Una choza se hace castaña
de su herida huye el menosprecio
El alma inclina su rostro
Emana el canto del valor
Se acerca la rebanada
quieta del silencio


¿Dónde estamos?


LAURA LERET en una reseña sobre las conversaciones sostenidas con Elizabeth relata historias bellas como esta:

LA TRAPECISTA
“Yo iba al parque y les preguntaba a las niñas “¿tú tienes madre?” “¿y está viva?” y si me decían que estaba muerta yo me iba corriendo para la casa porque yo sabía que eso me iba a suceder a mí. Yo llegué un día de una piñata y me dijeron que mi madre estaba muerta…”

“Me gustaba caminar por los techos de las casas, me parecía divino, yo sentía plup plip plup plip…tenía una terraza, y ahí yo me encaramaba y brincaba a la otra casa, caminaba por los techos y me montaba en las matas de mango de Las Mercedes.”

“Me encantaba un árbol, subirme a las ramas, yo me sentía una trapecista hacía todas las maromas que hacían en los circos, me enganchaba las piernas en las ramas y miraba para el piso, entonces ya había muerto mi madre y mi tía me regañaba, “mija, bájate de ahí que te vas a caer” y yo pensaba cómo se le ocurre decir eso, si yo no me voy a caer.”

“Yo no era de muchas amigas porque a mí lo que me gustaba era montarme en los árboles y bailar, no me gustaban las muñecas, el muñeco es una cosa falsa.”

“Viví en Caracas hasta los doce años hasta que nos mudamos a Puerto Cabello, yo me fui contenta porque yo sabía que me iba a conseguir con el mar y con el cielo que vive dentro del mar.”

Círculo de Escritores el 22 de Mayo, publicación de Laura Leret


El ámbito de la Escritora en la Poesá, Parte VIII, 1 Elizabeth Schön

LA CORONA SECRETA DE LOS CIELOS Fragmento (1)

¿Sabes acaso del filoso castillo
del navegante mandatario?
¿Conoces la carga de las hojas
que otros destierran como a tísicos incurables?
¿Entiendes de las dagas que hurgan la sangre
para alcanzar las coronas dogmáticas?
Y tú, alma
que limpias las aguas estancadas
y transformas el fuego de las quemaduras
en claras cáscaras de amor
eres pañuelo de espumas
y nunca oro del solamente oro lacerante.


En una reseña sobre las conversaciones realizadas por Laura Leret, en las que resalta esas anécdotas pintorescas que dibujó Elizabeth encuentros perlas como esta:
Cuando platicábamos sobre poesía, me explicaba que el poema es capaz de transformar la realidad con sus metáforas. Por ejemplo, “fíjate en este verso” de su libro La flor, el barco, el alma (1995)
“Para mirarla / raspamos el cielo y se desprenden las nubes / la lluvia, la centella / aun lo luminoso, esférico, espacial / desde el primer instante del sol”. “la poesía es la expresión artística más innovadora, más que cualquier otra, la poesía transforma la naturaleza, la poesía une cielo y tierra”.

HÁ MULHERES QUE TRAZEM O MAR NOS OLHOS

SOPHIA DE MELLO BREYNER ANDRESEN, in OBRA POÉTICA (Ed. Caminho, 2010)


Há mulheres que trazem o mar nos olhos
Não pela cor
Mas pela vastidão da alma
E trazem a poesia nos dedos e nos sorrisos
Ficam para além do tempo
Como se a maré nunca as levasse
Da praia onde foram felizes
Há mulheres que trazem o mar nos olhos
pela grandeza da imensidão da alma
pelo infinito modo como abarcam as coisas e os Homens...
Há mulheres que são maré em noites de tardes
e calma


FUENTE: Página en facebook 
Quem lê Sophia de Mello Breyner Andresen

domingo, 20 de octubre de 2013

AMIGA MINHA, HOJE NO CÉU A LUA, ViniciusDe Moraes

Amiga minha, hoje no céu a Lua
Tem uma face que me lembra a tua
A Lua é sempre assim, ou é teu rosto
Que dorme no céu posto, amiga minha?

Ah, desce do teu nicho, rosto puro
E vem iluminar meu leito escuro.

Astro solitário, ó Sol
Ilumina meu poema da tua claridade matinal
Transfunde-lhe nas veias o éter com o azul
E torna-o simples.

A VOCÊ, COM AMOR, Vinicius De Moraes

O amor é o murmúrio da terra
quando as estrelas se apagam
e os ventos da aurora vagam
no nascimento do dia...
O ridente abandono,
a rútila alegria
dos lábios, da fonte
e da onda que arremete
do mar...

O amor é a memória
que o tempo não mata,
a canção bem-amada
feliz e absurda...



E a música inaudível...

O silêncio que treme
e parece ocupar
o coração que freme
quando a melodia
do canto de um pássaro
parece ficar...




O amor é Deus em plenitude
a infinita medida
das dádivas que vêm
com o sol e com a chuva
seja na montanha
seja na planura
a chuva que corre
e o tesouro armazenado
no fim do arco-íris.

sábado, 28 de septiembre de 2013

PORQUE ESCONDES A NOITE NO TEU VENTRE? Joaquim Pessoa

JOAQUIM PESSOA, in OS OLHOS DE ISA (Litexa Editora, 1983)

PORQUE ESCONDES A NOITE NO TEU VENTRE?

Porque escondes a noite no teu ventre?
Nesse país de sombra onde se calam as palavras.
Aí, no escuro lago onde estremece a flor da amendoeira
E onde vão morrer todos os cisnes.

Eu desvendo a tua dor, o teu mistério
De caminhares assim calada e triste,
Quando viajo em ti com as mãos nuas e o coração louco
No mais fundo de ti, onde só tu existes.

Oh, eu percorro as tuas coxas devagar
Dobrando-as lentamente contra o peito
E penetro em delírio a tua noite
Esporeando éguas no teu sangue.


Tomado
Tomado de la página de Facebook Quem lê Sophia de Mello Breyner Andresen



EPÍLOGO Ana Ajmátova

I

Ahora sé cómo caen las personas,
cómo, debajo de los párpados, asoma el miedo,
cómo el sufrimiento pone en las mejillas
duras páginas de escritura cuneiforme.
Cómo los rizos negros o cenicientos
se tornan plateados de repente,
la sonrisa se desvanece en labios obedientes,
y en la risa marchita tiembla el pavor.
Y no ruego por mí sola,
sino por todos los que allí estuvieron conmigo,
en el frío glacial, y en el calor de julio 
en los ciegos muros de color rojo.


II 

De nuevo se acerca la hora de conmemorar.
Te veo, te oigo, te siento:

Y aquella que apenas pudo llegar a la ventana,
Y quien no pisa su tierra nativa,

Y aquella, que sacudía su hermosa cabeza,
ha dicho: «¡Vuelvo aquí como a mi casa!»

Quisiera llamarlas a todas por sus nombres,
pero se han robado la lista y no hay donde buscar.

Les he tejido un ancho manto
de las pobres palabras que les escuché.

De ellas me acuerdo siempre, en todas partes,
y no las olvidaré en una nueva desgracia,

y si amordazan mi boca atormentada,
por la que cien millones de vidas gritan,

que así ellas por mí rueguen y me rememoren
en la víspera de mis funerales.

Y si alguna vez este país decidiera
erigirme un monumento, 

Doy mi venia a este honor,
pero sólo con una condición – que no lo planten

junto a la costa donde nací:
rotos están mis últimos lazos con el mar, 

ni en el jardín del Zar, cerca del árbol truncado,
donde una sombra inconsolable me busca,

sino aquí, donde pasé trescientas horas
y no me abrieron los cerrojos.

Porque en la bienaventurada muerte temo
olvidar el mugido de las negras furgonetas,

la odiosa puerta cerrada con estrépito,
y el alarido de la anciana como una bestia herida.

Y ojalá que de mis inertes párpados de bronce
fluyan las lágrimas, como nieve derretida.

Y que la paloma de la prisión arrulle a lo lejos
y en silencio naveguen los barcos por el Neva.

Marzo – 1940

Para muchos Ana Ajmátova

Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,
El reflejo de todos vuestros rostros,
Es inútil el batir del ala inútil:
Estaré con vosotros hasta el mismo final.

Y por eso me amáis ávidamente,
Con todos mis pecados y flaquezas,
Y por eso me entregasteis sin mirar
Al mejor de todos vuestros hijos,
Y por eso no me preguntasteis
Por ese hijo ni una sola vez,
Y llenásteis con el humo de alabanzas
Mi casa ya vacía para siempre.
Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse
Y que más irreversiblemente ya no se puede amar...
Como la sombra quiere separarse del cuerpo,
Como la carne quiere separarse del alma,
Así deseo yo que me olvidéis vosotros.

Mis Amores. Delmira Agustini.

Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
a llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.
Hay cabezas doradas al sol, como maduras...
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
cabezas coronadas de una espina invisible,
cabezas que sonrosa la rosa del ensueño,
cabezas que se doblan a cojines de abismo,
cabezas que quisieran descansar en el cielo,
algunas que no alcanzan a oler a primavera,
y muchas que trascienden a las flores de invierno.
Todas esas cabezas me duelen como llagas...
Me duelen como muertos...
¡Ah!... y los ojos... los ojos me duelen más: ¡son dobles...!
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
abrasan si fulguran,
son caricias, dolor, constelación, infierno.
Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas...
de todas estas bocas que florecen mi lecho:
vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
con lises de armonía o rosas de silencio,
de todos estos vasos donde bebí la vida,
De todos estos vasos donde la muerte bebo...
El jardín de sus bocas venenoso, embriagante,
en donde respiraba sus almas y sus cuerpos,
Humedecido en lágrimas
ha rodeado mi lecho...
Y las manos, las manos colmadas de destinos
secretos y alhajadas de anillos de misterio...
Hay manos que nacieron con guantes de caricia;
manos que están colmadas de la flor del deseo,
manos en que se siente un puñal nunca visto,
manos en que se ve un intangible cetro;
pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
en todas, todas ellas, puede engarzar un sueño.
Con tristeza de alma,
se doblegan los cuerpos
sin velos, santamente
vestidos de deseo.
Imanes de mis brazos, panales de mi entraña
como a invisible abismo se inclinan a mi lecho...
¡Ah, entre todas las manos yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
de todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
de todos esos ojos, ¡tus ojos solos quiero!
Tú eres el más triste, por ser el más querido,
tú has llegado el primero por venir de más lejos...
¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
la palidez extraña que doblé sin saberlo,
ven a mí: mente a mente;
ven a mí: ¡cuerpo a cuerpo!
Tú me dirás qué has hecho de mi primer suspiro,
Tú me dirás qué has hecho del sueño de aquel beso...
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo...
¡Y me dirás si has muerto...!
Si has muerto,
mi pena enlutará la alcoba lentamente,
y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo,
Y en el silencio ahondado de tiniebla,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
nos velará llorando, llorando hasta morirse
nuestro hijo: el recuerdo.

Mi Musa Triste. Delmira Agustini.

Vagos preludios. En la noche espléndida
su voz de perlas una fuente calla,
Cuelgan las brisas sus celestes pífanos
en el follaje. Las cabezas pardas
de los búhos acechan.
Las flores se abren más, como asombradas.
Los cisnes de marfil tienden los cuellos
en las lagunas pálidas.
Selene mira del azul. Las frondas
tiemblan... y todo! hasta el silencio, calla...

Es que ella pasa con su boca triste
Y el gran misterio de sus ojos de ámbar,
A través de la noche, hacia el olvido,
Como una estrella fugitiva y blanca.
Como una destronada reina exótica
de bellos gestos y palabras raras.

Horizontes violados sus ojeras
Dentro sus ojos (dos estrellas de ámbar)
Se abren cansados y húmedos y tristes
Como llagas de luz que quejaran.

Es un dolor que vive y que no espera,
Es una aurora gris que se levanta
Del gran lecho de sombras de la noche,
Cansada ya, sin esplendor, sin ansias
Y sus canciones son como hadas tristes
Alhajadas de lágrimas...

Dilo, dilo otra vez... Elizabeth Barret Browning

Dilo, dilo otra vez, y repite de nuevo
que me quieres, aunque esta palabra repetida,
en tus labios, el canto del cuclillo recuerde.
Y no olvides que nunca la fresca primavera

llegó al monte o al llano, al valle o a los bosques,
en su entero verdor, sin la voz del cuclillo.
Me saluda en las sombras, amado mío, incierta,
esa voz de un espíritu, y en mi duda angustiosa,

clamo: «¡Vuelve a decir que me quieres!» ¿Quién
teme un exceso de estrellas, aunque los cielos colmen,
o un exceso de flores ciñendo todo el año?

Di que me quieres, di que me quieres: renueva
el tañido de plata ; mas piensa, amado mío,
en quererme también con el alma, en silencio.

There will come soft rains, Sara Teasdale

Llegarán suaves lluvias. 
There will come soft rains, Sara Teasdale (1884-1933)

Llegarán suaves lluvias y el aroma de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de tembloroso blanco.

Los petirrojos vestirán su fuego emplumado,
Silbando sus caprichos sobre una alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando todo haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.

jueves, 8 de agosto de 2013

HÁ PALAVRAS QUE NOS BEIJAM

Tomado de la Página en Facebook Quem lê Sophia de Mello Breyner Andresen
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ALEXANDRE O'NEILL, in POESIAS COMPLETAS 1951/1986 (INCM, 3ª ed., 1995)

HÁ PALAVRAS QUE NOS BEIJAM

Há palavras que nos beijam
Como se tivessem boca.
Palavras de amor, de esperança,
De imenso amor, de esperança louca.

Palavras nuas que beijas
Quando a noite perde o rosto;
Palavras que se recusam
Aos muros do teu desgosto.

De repente coloridas
Entre palavras sem cor,
Esperadas inesperadas
Como a poesia ou o amor.

(O nome de quem se ama
Letra a letra revelado
No mármore distraído
No papel abandonado)

Palavras que nos transportam
Aonde a noite é mais forte,
Ao silêncio dos amantes
Abraçados contra a morte.

miércoles, 1 de mayo de 2013

CASI EL CIELO - María Cecilia Murcia S

Tú, el Amor
te he visto en las esquinas
llegas radiante y eres viento;
juegas la danza del destino
pasas frente a mi
ves mis ojos infinitos
y tu vida se detiene.


Tu, la oda
te veo desde el proscenio
la multitud agolpada dice loas
detienes tus pasos, me sientes
tus ojos me llaman y me encuentras
imperturbable y firme enrutas tus pasos
tu alma está entre tus manos.

Tu, amado
huiste evitando lágrimas de sangre
nos entregaste a los dos en sacrificio
pero el devorador no se sacia
no deja de perseguirte su maldad
sigues en pie sin sonrisas
te arrancaron el alma sin piedad.

Tu, eterno
tienes en mi corazón tu nido
nuestra dulzura y alegría conocidas
con sus risas diáfanas te aguardan
extiende nuevamente tus alas
déjame sentir tu amor, abrázame
ángel mío, mi alma está entre tus manos